Reseñas de los shows de ayer hay por todos lados, videos e imágenes también. Lo que no esta en ningún lado y solo en +ROCK lo pueden encontrar es el testimonio de lo que fue la revolución de la cancha general. Aquella que los medios se encargan de minimizar y demonizar llamándolos desmanes, incidentes aislados o cualquier otro estereotipo asociado al rock o a una manifestación popular.
Lo que paso ayer en el Estadio Bicentenario de La Florida no tiene antecedentes. Fue una rebelión que solo se explica y justifica como la materialización del mensaje que Rage Against The Machine tiene en sus canciones. Aquel mensaje que acá en +ROCK tratamos de masificar aun más, demostrar que el rock es más que música, puede llegar a ser un catalizador de causas tan justas como la no-sectorización en un espectáculo masivo, y que lo sucedido ayer solo viene a confirmarlo.
Todo comenzó mientras The Mars Volta se presentaba con sus últimos temas, el espíritu de rebelión ya se sentía en el ambiente y tenia a sus primeros ‘invasores’ en esporádicos valientes que aprovechaban un descuido o la ausencia de los guardias. Aunque en realidad, poco de invasores tienen, ya que el acto en si es más una recuperación de un espacio que todos consideramos como propio y que nos fue arrebatado por la sectorización de las productoras inescrupulosas.
Mientras eso se producía, cada cual que se pasaba era vitoreado por el publico de la cancha general, lo que me llevo a pensar en la similitud (guardando las proporciones) que tiene el acto con un escape de prisión o de algún lugar donde no te corresponde estar, lo que vuelve de alguna manera denigrante esta odiosa separación.
Ya cuando The Mars Volta se había ido, en el sector que estábamos con @cesartudela, un grupo de mas menos 15 personas comenzó a motivar al resto, primero con canticos y gritos alusivos al deseo que muchos teníamos (“a cancha vip”, “oooh, a botar la reja” y otros). Mientras los que estaban pegados a la reja peleaban y escupían a los guardias, este grupo venia ganando espacio desde atrás, en el sector poniente de la cancha general.
Desde el otro lado, en un hecho que seguramente aportó a la causa, un posero con chaqueta de cuero provocaba desde el sector vip a los apretados rockeros de la general, con gestos y burlas. ¿Que habrá sido de el luego de la masiva ‘invasión’? Quizás, yo creo que se fue a su casa o se escondió para no recibir una merecida golpiza.
En esos momentos, en la galería oriente, algunos forzaban las rejas para seguramente luego saltar hacia la cancha vip, y de fondo sonaba ‘Sabotage’ de los Beastie Boys, una canción precisa para lo que ya había comenzado a producirse de manera gradual.
Los ‘recuperadores’ esporádicos ya se habían vuelto más frecuentes, pasaban uno tras otro hasta que comenzaron a ser ‘oleadas’ de a 3 o de a 5 al mismo tiempo, lo que comenzó a sobrepasar al personal de seguridad. De ahí en más, el que no se pasaba era gil, yo comencé primero a ayudando a algunos ‘compañeros’ que estaban a mi lado subiéndolos para que se pasaran, hasta hacerme el espacio para llegar a la reja. Ayude a más de 5 y llegue a aquella denigrante reja divisoria. Pedí ayuda, me levantaron, pase al lugar entre las 2 rejas, salte la segunda y llegué a la vip.
Ahí la euforia era general, era el sueño cumplido, era algo histórico, era la reivindicación del rockero, uno de esos momentos inolvidables que uno agradece haber estado ahí, no solo para verlo sino que para vivirlo, sentirlo y disfrutarlo. La sensación de triunfo, de una batalla ganada, o quizás de una ‘small victory’ como dice Faith No More, frente a este perverso sistema que pocas oportunidades como esta nos deja.
Al estar al otro lado era impagable la escena, centenares de personas pasando aquellas infames rejas, el contraste entre la euforia de los ‘recuperadores’ y el desconcierto y temor de los respingados fans que estaban en el sector vip. Finalmente no solo fue pasarse, sino que fue recuperar las primeras filas, llegar hasta lo mas cerca del escenario que se pudo y disfrutar al máximo un gran concierto. Mientras muchos de los que pagaron por estar ahí, tuvieron que dejar su lugar a los eufóricos revolucionarios que hicieron revivir aquel sector, creo que pocas veces he visto una vip más viva que ayer… fue realmente genial.
Un extracto de aquel histórico momento.