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Stone Temple Pilots: 7 de Diciembre de 2010


Un show correcto, sin grandes sorpresas, mostró Stone Temple Pilots el pasado 7 de Diciembre en el Arena Santiago. No hubo errores, pero tampoco un performance digna de un ataque histérico. De Scott Weiland, desde la separación de STP en 2002, uno puede esperar dos cosas, y al que le tocó le tocó nomás: o bien puedes esperar que llegue muerto de curado y/o drogado, al nivel de ser incapaz de desarrollar un show completo y saberse sus propias canciones, o bien te puede tocar la época del año en que la pinta de rockero en rehabilitación no se la saca nadie y te hace un concierto correcto pero ni tanto. A nosotros, 'por suerte', nos tocó lo segundo.

La cita comenzó a eso de las 21:25 con la tríada a prueba de balas compuesta por “Crackerman”, “Wicked Garden” y “Vasoline”, mostrando a un Weiland haciendo sus acostumbrados movimientos, pero de forma mucho más coreográfica, casi con el piloto automático (fue inevitable la comparación con su performance en su visita de 2007 con Velvet Revolver, donde aparte de fome fue totalmente apático). Por su parte, los hermanos De Leo, como siempre, mostraron que siguen siendo una muralla sónica, el mejor dúo guitarra- bajo de la querida generación “grunge”, llenos de potencia y glamour.

Cabe destacar que donde mejor se vio a la banda fue al momento de interpretar los temas nuevos de su placa homónima. La pegada de “Between the Lines” con “Hickory Dichotomy”, y la inclusión de “Cinnamon”, mostraron a una banda mucho más fresca, afiatada, e incluso, sonando mejor que en el resto de la presentación. El público, por su parte, invirtió toda su energía en clásicos del “Purple” como “Still Remains” y “Big Empty”, además de la algarabía total generada en “Plush”, “Interstate Love Song”, ambas tocadas juntas en soberbias interpretaciones.

El STP potente y avasallador no vino, como varios pensáramos antes del concierto, de la mano ni de “Down” ni de “Sex Type Thing” (donde más se notó la mayor contención de la banda en comparación a los conciertos de hace 10 años), sino que apareció en la grandiosa “Silvergun Superman” y en el bis con “Dead & Bloated”. Ambas sonaron sencillamente devastadoras. El cover de “Dancing Days” de Led Zeppelin, si bien es una adecuada muestra de respeto por un tema que sin duda juega el rol de “manual bíblico” para el cuarteto de San Diego, fue curioso apreciar que la guitarra de Jimmy Page sonara mucho más “Stone Temple Pilots” que al propio Robert De Leo, que intentó innovar quitándole la distorsión (y de paso la potencia y onda al tema). Luego de la maravillosa “Dead & Bloated”, el final del concierto vino con “Trippin’ on a hole in a paper heart”, en la única alusión de la noche al imprescindible “Tiny Music”.


Stone Temple Pilots cumplió. Con una presentación acorde a lo que puede esperarse de ellos hoy en día, con los hermanos De Leo notoriamente emocionados y agradecidos del cariño entregado por los asistentes que casi repletan el Arena, y un Scott Weiland que, aunque contenido y volado (con un pitito nomás yo creo, eso sí), fue harto más empático y abierto con un público que ya se está acostumbrando a ser especial, con tanta banda que ha venido últimamente a decirnos que somos el mejor público del universo. Es más, ahora pienso que quizá hasta estoy siendo medio injusto y mimado al reclamar tanto con que hicieron exactamente el mismo set list en toda la gira latinoamericana. Gracias STP por ponerme en mi lugar.

Fotos: Concierto Visual

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El Festival de la buena onda: Faith No More, Primus, Monotonix y Fulano. 5 de Diciembre de 2010.


30 de Octubre de 2009. Varios fanáticos salimos con una extraña sensación disconforme del concierto realizado por Faith No More en el Bicentenario de La Florida. Aparte de las fallas técnicas ocurridas en “We Care a Lot” y la consecuente tibia despedida con “Pristina”, algo más había en el aire: que FNM no es una banda de estadio y el recinto de La Florida les había quedado grande, que el concierto de la noche anterior en el Caupolicán (muy injustamente para los verdaderos fanáticos que compraron su entrada los primeros días) fue mucho mejor, que el set list era muy similar a lo que venían tocando durante 6 meses, etc. Excusas más, excusas menos, a pesar de la soberbia interpretación y el gran show que de todas maneras los californianos nos habían traído, no había sido el concierto de nuestras vidas.
Este domingo se saldó esa deuda. Con creces. Pero vamos por parte.
Fulano: Pura buena onda.
Puntualmente a las 17:00 hrs. salió Fulano, los encargados de abrir este mini festival de las bandas buena onda. Con un show soberbio, y un sonido increíble que se mantuvo durante casi toda la cita, como pocas veces pudimos ver a unos teloneros que no fueron “chancho en misa” y que, a punta de buenas canciones y trayectoria, se ganasen ese espacio.
Monotonix: ¿????!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Cuando uno cree que ya lo ha visto todo en el rocanrol, se encuentra con este trío israelí comandado por un señor de unos 50 años, que sacado de la película “El Náufrago” (inmediatamente se ganó el apelativo de “Wilson” por parte del respetable), sin más vestimenta que unos short modelo Patricio Yáñez, pelo largo y sin afeitar, extrañamente empieza a bajar del escenario al público. Vemos posteriormente que los otros dos miembros de la banda hacen lo mismo… ¡y empiezan a bajar la batería!
De ahí en adelante todo fue delirante. Wilson canta durante toda la presentación arriba del público (en distintas versiones: acostado, parado, ¡sentado en una silla tocando el bombo, ambas cosas afirmadas por nosotros!...), y la banda, a medida que avanzaban los temas, iba trasladando la batería por distintas partes de la cancha vip armando pequeñas tocatas. Luego, Wilson subiendo arriba de los baños químicos, de la tribuna andes, comenzando una breve corrida saludando a toda la concurrencia en una escena digna de Forrest Gump (este señor claramente es un fiel seguidor de Tom Hanks)…en fin, un show que esta vez trasladó la galería al escenario, obligando a los mismos Mike Patton y Billy Gould a salir y observar el espectáculo.
¿El punto negro? Sólo aquellos que pudimos pagar Cancha Vip pudimos disfrutar el show al 100%, el resto tuvo que limitarse a verlo por las pantallas del escenario.
Primus: Menos mal que no pagué por verlos a ellos.
A eso de las 19:15, aparecen en escena Jay Lane, el soberbio Les Claypool y el subvalorado guitarrista Larry Lalonde, devolviendo la convencionalidad del show y el impecable sonido de la jornada.
Les Claypool es como un viejito medio senil de esos que se ponen a hablar solos, monologando incoherencias todo el rato, pero con el talento de uno de los mejores bajistas de todos los tiempos. “Pudding Time” y “Here Come the Bastards”, nos anunciaron un show soberbio, pura perfección técnica de una presentación que habíamos visto miles de veces en video antes, que no nos entregó ninguna sorpresa, pero ante la que no había absolutamente nada que apelar.
La grandiosa “Groundhog’s day”, y los hits “Me llamo Mud” (nunca fue en español, salvo en la frase que bautiza el tema), “John the Fisherman” y “Harold of the Rocks” para cerrar la jornada, si bien nos hicieron pasar un excelente rato, viendo a una de las bandas fundamentales de los 90, no impidieron que quedáramos con gusto a poco. Se había anunciado un show de hora y media, y la banda no estuvo más de una hora sobre el escenario. Si yo hubiera ido a ver exclusivamente a Primus como varios lo hicieron, me hubiera sentido estafado. Será para otra vez.
Faith No More: You’re perfect, yes, it’s true!
Todo fue mejor. La pulcritud y potencia del sonido (esta vez sonó mucho más fuerte, mil disculpas vecinos de La Florida), el set list, la conexión con el público chileno, y un Mike Patton que además de mostrar una condición vocal impecable, durante las casi dos horas de concierto nos regaló varios momentos memorables más para sumar a la lista.
La banda partió a eso de las 9:20 con “Epic”, un tema que no suele sonar tan bien en vivo, pero que esta vez sonó descomunal con la complicidad de un público a toda prueba, y con un Patton que de entrada nos preguntó “¿Con pollos esta noche, no?”. Pasaron “Everything’s Ruined” y “Be Aggressive”, y el primer regalo de despedida vendría con “Helpless”, una verdadera joya escondida que la banda había tocado muy pocas veces, en un par de conciertos de lanzamiento de “Album of the Year” y en el concierto anterior a éste en Los Ángeles. Fue así como no sólo tuvimos el privilegio de escuchar esta maravilla, sino además de presenciar una interpretación brillante.
Los que pudimos ver el año pasado a la banda tanto en el Caupolicán como en La Florida y quedamos con la sensación de que La Florida les había quedado un poco grande y que definitivamente se desenvolvían mejor en instancias menos masivas, nos llevamos un tapadón de boca del porte de un buque. Con un relajo digno de una tocata de bar, se dieron el tiempo para echar tallas, leer los carteles del público y “obligar” al público a cantar (“Yo soy Don Francisco, y cuando yo digo canta, cantas!” señaló Patton enfundado en una máscara de verdugo, sacando carcajadas generalizadas en la previa de “Spirit”) .
Entre tanto momento sublime del concierto, probablemente el ganador de la noche fue la interpretación de “Qué he sacado con Quererte”, el cover de Violeta Parra que la banda ya había insinuado la noche anterior en la Teletón, pero que esta vez extendieron más y la pegada fue mucho más ad hoc, con la sicodélica “King For A Day”, generando una atmósfera simplemente emocionante. Extraordinario.
La primera despedida vino, como suele ser, con “Just a Man”, pero todavía quedaba media hora de concierto más. “Zombie Eaters” fue otro regalo que había quedado fuera el año pasado, y a estas alturas ya no me quedan nuevas maneras de decir lo bien que sonó. “Surprise you’re Dead” siguió, y la nueva despedida vino con “We Care a Lot”, donde varios se sacaron la espinita por el condoro del sonido del año pasado.
El público gritaba enardecido para que volvieran a tocar “Digging the Grave” (que también quedó fuera del setlist de La Florida el año pasado), y la banda retorna nuevamente para darnos en el gusto, no sin antes interpretar “Easy”. Y cuando ya pensábamos que no quedaba más, Gould y compañía regresan por la despedida definitiva, escogiendo como último tema nuevamente un cover acorde a la situación. Suena la romántica “Kiss and Say Goodbye” de The Manhattans, y la mitad de la banda se despide del escenario dejando solamente a Roddy Bottum en los teclados, y a un Mike Patton que se tiró al público a recibir los últimos pollos de los “putazos” chilenos. Qué despedida, loco. Y fue en Chile.

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Dictadura Musical: 10 Canciones para el Tirano


El músico que sabe interpretar el sentido del pueblo es aquel que se inmortaliza, aquel que queda en el recuerdo por sus propuestas valientes y honestas.

Dentro de los pasajes más tristes de la historia reciente, está el período que comenzó aquel 11 de septiembre de 1973, donde hubo un personaje que quedó grabado en la memoria colectiva mundial como la imagen país del último cuarto del siglo XX. Ese personaje es Augusto Pinochet.

Nunca nos enteramos, con certeza, acerca de los gustos musicales del dictador chileno, de lo que -por desgracia- si supimos, fueron todos los intentos que maquinó para hacer desaparecer todo vestigio de corrientes musicales ligadas a la Unidad Popular, partiendo por la Nueva Canción Chilena, que por los '70, pasaba por su momento clave. Bien lo relata la periodista Marisol García:
“(este era) un país que bullía de creatividad musical, y que al fin lograba afirmarse en una continuidad de publicaciones, figuras y festivales como los que laten en todo país sano”.
También, conocemos todas las faramañas que ocupó la administración Pinochet, desde septiembre de 1973, para frenar toda continuidad de creaciones musicales con tendencias contrarias al ‘nuevo orden’: a punta de balas, exilio, censura y vulgaridad, silenció un pilar de identidad que aún no logramos reconstruir del todo. Se perdió a toda una generación de músicos, de rockeros.

Pero la vida tiene curiosas formas de hacer justicia. Desde la segunda mitad de los '80, comenzaron a surgir rebeldías musicales que subsistían en un tenso ambiente político (leer más al respecto por acá), y así, el mismo caudillo que intentó frenar la producción musical, fue la inspiración para un montón de músicos que bajo sentimientos como la injusticia, la impotencia, el dolor, la rabia, etc., pudieron desahogarse por todos esos años de censura y prohibiciones, y crearon diversos himnos anti-dictatoriales.

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A continuación, en el cuarto aniversario de su muerte (una de las últimas 'fiestas populares' y de las más espontáneas vividas en el país -no ligada al fútbol- donde se congregaron todos quienes vieron pasados a llevar sus derechos durante los 17 años de dictadura), les dejamos a modo de conmemoración, 10 canciones (con sus respectivos audios) inspiradas en Pinochet y el horror de la dictadura militar, 'porque aunque la perra murió, la leva sigue aullando':


"Cuando Muera" [Fiskales Ad-Hok]



El soundtrack indiscutido de aquella tarde de domingo. Cuando una parte de la población se volcaba a las calles para, sencillamente, celebrar la muerte del tirano (luego de semanas de agonía en el Hospital Militar), los siempre controversiales Fiskales Ad-Hok venían anunciando su jolgorio desde 1998, cuando deciden incluir este punk crudo de sólo 42 segundos en su tercer disco "Fiesta". Sin más rodeos le gritaban a los 4 vientos: "vamos a celebrar cuando muera Pinochet". Para la anecdota queda la paradoja de Alvaro España que no pudo compartir los festejos con mucha gente, según el mismo cuenta.
"Mirando hacia atrás, en la historia,
con la bala pasada, con la bala pasada
Mirando hacia atrás, en la historia,
con la sangre totalmente infectada
Con el odio, con la rabia ,
del que perdió la batalla
El rencor, acumulado,
en la memoria me hace reventar
Vamos a celebrar, vamos a celebrar,
Vamos a celebrar, ¡cuando muera Pinochet!"

"No es Cierto" [Los Tres]



Los Tres, desde sus inicios por allá en los '90, nunca ocultaron su crítica contra el último período negro de la historia de Chile, eso si, siempre maquillada con letras metafóricas. En su catálogo musical se pueden encontrar canciones dedicadas, por ejemplo, al Mamo Contreras ("La Primera Vez", "Bestia") o a los embates de la dictadura ("He Barrido el Sol", "Pájaros de Fuego" -esta última teniendo una lectura más banal, según ha trascendido). Sin embargo, no es hasta su regreso en el 2006, cuando deciden dedicarle un tema, sin rodeos, a Pinochet. Con ironía, los penquistas hacen esta canción tomando una clásica frase dicha por el mismo Capitán General, en una de las pocas veces que el acudió a tribunales. Su respuesta pasó a la historia ante la consulta del juez Montiglio respecto a si, durante su 'presidencia', había sido jefe directo de la DINA: "No me acuerdo, pero no es cierto. No es cierto, y si fuera cierto, no me acuerdo" dijo, sin siquiera arrugarse. Una genialidad, según mi perspectiva, del humor negro.
"Nunca nadie entendió lo que dijiste ayer
Sonaba tan distinto a cuando eras el rey
Un hombre convertido en niño le ruega a Dios
Silencioso como una rata meando sobre algodón
Dios perdonará si me excedí, pero no creo
Todos los problemas que causé se los dedico al cielo
No me acuerdo, pero no es cierto
Y si es cierto, no me acuerdo"

"Juicio y Castigo" [2X]



Una sin metáforas, llena de rabia y tomando cierta justicia. Este track de 2X es una ametralladora cuyas balas son los versos del versátil Alex de la Fuente (único miembro original en la actual formación de los de Recoleta). La incorporación de frases extraídas desde las instrucciones por radio que se daban los soldados imponiendo su justicia y su ley en las calles de la ciudad, aquel día de 1973, parece aumentar el nivel de brutalidad de la canción, que no deja lugar a dudas sobre el mensaje, sólo hay que escucharla y cabecearla con todo. Con ustedes: "Juicio y Castigo", del primer disco de la banda, “Pateando Cráneos” (2000).
"Violaste a tu patria maldito gusano
pasaste a llevar los derechos humanos
engendraste el odio en el pueblo
¡y reprimiste nuestro cerebro!
Ahora llegó el momento de pagar
todas tus culpas vamos a juzgar
en nuestras manos la ley tomaremos
y con nuestras manos te castigaremos
Mereces la muerte ¡hijo de puta!
pero lentamente para que sufras
dejaste cuerpos oliendo a podrido
no tendrás perdón , no tendrás olvido"

"Pisagua" [Los Miserables]


La ruta sanguinaria de muertes y torturas no sólo golpeó duro a la capital. Hubieron lugares donde la brutalidad, las desapariciones, la agonía, tomaron como epicentros las regiones más extremas de nuestro país. Ese es el caso del nefasto campo de concentración de Pisagua. Es así como Los Miserables, tomaron un testimonio anónimo (de los tantos casos de violaciones a los DDHH que ocurrieron en la I región) y lo hicieron una hermosa y emocionante canción, que a estas alturas ya es un himno. Para escucharla en silencio, y recordar lo que jamás debe volver a pasar.
"18 años después, de angustia y de dolor
encontraron su cuerpo, mutilado y deshecho
su familia y su hijo, piden juicio y castigo
En su Mercedes va el General
gozando de su impunidad
con el peso en su conciencia
de quitar vidas ajenas
por su orden apresados
por la espalda asesinado"

"11 de Septiembre de 2073" [Le Mat]


Desde los escenarios más emergentes, también surgen gritos en contra de los espurios titiriteros de la dictadura. Porque aunque hayan pasado más de 35 años de los hechos, aunque cierta clase política se esmere en hacer olvidar la historia, aunque el perro esté enterrado y pudriéndose en el infierno, las heridas de ese pasado aún calan en una juventud clasificada como los 'hijos de la dictadura'. Así, los sureños láricos Le Mat hacen el trabajo visionario de lo que aún ocurre cien años después del Golpe, en el 2073, con esta extraordinaria rola cargada de rock, que es parte de su primer disco homónimo que pueden descargar gratis en su web oficial.
"Una fecha pa' recordar
lo que no se debe olvidar
hoy va a justificar
tu derecho a matar
Fueron tiempos de pura idiotez
lo dejamos sin resolver
aún en cien años
no sabemos qué hacer"

“Verte Caer” [Dracma]



Del único disco editado por la banda de los hermanos Foncea, aquel homónimo del año 2000, se extrae este track, sutil pero sentido contra el General y todo aquel que cometió los actos llamados de ‘lesa humanidad’ y que da cuenta de la visión luego de la detención en Londres (el ‘gran error’) y la esperada justicia.
“Me pregunto si alguna vez pensaste
En toda la gente que dañaste
Los hijos sin padre, madre y hermanos
Que nunca más pudieron ver la luz de la alegría
Desde que tú pisoteaste sus vidas
Sin ningún tipo de arrepentimiento
Vives hoy postrado como un hijo de su madre
Que piensa que todo se olvidará
Quiero verte caer
Quiero sentir al fin la venganza
Quiero verte sufrir
Quiero dormir en paz”

“Perro Muerto” [Fiskales Ad-Hok]



De su ultimo disco ‘Lindo Momento Frente al Caos’, del año 2007, este track que aún cuando no lo nombra directamente, es muy fácil deducir a quien está dirigido. Haciendo una analogía con aquella práctica de irse sin pagar en un local de comida, se hace alusión a la cobardía del valiente soldado que en sus últimos años, cada vez que la justicia lo llamaba a declarar, se hacía el enfermo y luego se escondía tras su ejército de abogados, encabezados por Ambrosio Rodríguez.
“Y a quién le vamos a cobrar
Si la mentira es institucional
Nada hay que hacer si la justicia
Es la puta del que pueda pagar
Nos quedamos fríos mirando
Como te vas y nos sigues cagando
Con tu gente indecente
Que te sigue, que te defiende

Y qué paso con el honor militar
No sé
Y qué paso con el amor a la bandera
No sé
Y qué paso con el valiente soldado
No sé
Se escondió detrás de un abogado
El abogado del diablo!!”
“Blues Al Desaparecido” [El Cruce]

Un grito de tristeza, como lo dice su letra, desde la perspectiva del dolor de un niño cuyo padre es detenido por los militares, y finalmente lo deja de ver para siempre. Una gran canción, tremendamente emotiva, compuesta por el gran Claudio ‘Bluesman’ Valenzuela, de los otros grandes: El Cruce, que aparece en el disco “A mi País” del año 2006.
”Sin aviso alguno le quitaron a su padre
Se lo llevaron unos hombres con otros ideales
No llores, mi pequeño
Esto es sólo un gran error
Estos hombres que me llevan
Pronto entrarán en razón

Mañana es domingo y como siempre, te prometo
Volveremos a estar juntos en la mesa
Quédese tranquilo, hijo
Que su padre nunca ha roto una promesa

Dónde está mi padre
Necesito encontrarlo
Quiero verlo cuanto antes
Sólo para abrazarlo

Desaparecido, desaparecido
Nadie puede devolverme lo perdido
Desaparecido, desaparecido
No hay domingos, no hay perdón y no hay olvido”
M.L.C.A.E. [Rekiem]


Una letra directa, como todas las que forman “apgar:0” del año 2000, que en colaboración con Makiza, retratan el legado de ‘secuaces’ que aún pululan por la política y los medios, profundizando la ignorancia y falta de cultura que la dictadura impulsó. A estas alturas, en lugar de Canal 13 se debería decir Mega, aquel antro de la chabacanería, el chiste fácil y el embrutecimiento televisivo.
“Oye bien, el habla del diablo, está tu camino
Lee entre líneas y conoce a tu enemigo
Está por todas partes, maneja tu destino
Ese mismo hijo de puta que aplaudió al asesino
Manos con sangre, puedes sentirlo
Quieren el perdón pero no quieren pedirlo
La culpa en la cara, conciencia oscura
Los mismos cobardes que amaron la dictadura
Cobarde como un militar
Que sólo hasta 4 aprendió a contar
Invoca a la patria para justificar
Los miles de muertos que no quieren cargar
¿Es este el país que querías?
Asesinos caminando entre la gente día a día
Justicia corrupta, callada, macabra
Culpable como el cerdo que de cambio él te habla

“El Paño de Luis” [Weichafe]
Si bien la canción no está completamente dedicada al siniestro personaje, si lo es a su legado de desigualdad y segregación, una de las letras más ‘comprensibles’ de la extinta banda, que si bien denuncia, no se compromete mas allá ni entra en una discusión añeja, demostrando el hastío por las consecuencias que en los jóvenes tiene la actual conformación de la sociedad, de la que todos heredamos de uno u otro modo sus consecuencias. Aparece en su disco “Pena de Tí” del año 2004.
“Mal formados bajo represión
Ignorantes como el dictador
Quiero ver alegría en las calles de nuestra región

Basta de segregación,
no hay bien ni mal en esta canción
Pacté ir más allá”
Pueden escuchar estas canciones en este playlist de Grooveshark: 10 canciones para el Tirano.
©2010. Escrito por César Tudela y Miguel A. Pérez*Imagen principal por Pablo Lobato

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LITERATURA +ROCK: Ray Loriga

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Dentro de los tantos autores que hemos abordado en esta sección, en esta ocasión nos enfocamos en este español, que si bien se escapa de aquella conexión directa con alguna obra musical, es el quien realiza la misma conexión pero en el sentido inverso, es decir, a partir de grandes bandas y grandes discos de la música, nace su obra o parte de ella

ray_loriga_mRay Loriga, español, con 43 años a la fecha y 12 libros publicados, fue reconocido en el mundo literario como un heredero de las plumas de la generación beat y los viajes de sexo, drogas y rocanrol.

Su novela 'Héroes' fue la que lo 'condenó' a llevar estas etiquetas por largo tiempo, aquella historia desordenada y poco lineal que cuenta las andanzas de un joven que solo quiere una chica rubia y ser estrella de rock, que en sus sueños se encuentra con Bowie, Lennon o Lou Reed, y que mantiene viva esa llama de rebeldía adolescente que inspira al rock como un movimiento liberador.

Tanto para Loriga como para el protagonista de 'Héroes' (del cual nunca nos enteramos su nombre) la música es fundamental en su vida, así como para muchos de nosotros, no por nada el titulo de esta obra de 1993 se inspira en aquel gran disco con el mismo nombre de David Bowie, publicado en 1977. La canción del mismo nombre, el track 3 de aquel disco, fue versionada por The Wallflowers para la banda sonora de Godzilla en el año 1998. En aquella banda estaba, nada mas y nada menos, Jacob Dylan, en voz y guitarra. hijo de otro de los personajes de culto citados en el libro: Bob Dylan.
“Dejé el trabajo. Comprobé que la mayor parte de las luces se encendían y se apagaban sin contar conmigo; cines, cafeterías, grandes almacenes, coches, trenes y aviones, las farolas en los puentes y los semáforos. Así que puse los dedos sobre los interruptores que podía controlar. También imagine que venía algo mejor y me senté a esperar dentro del Blood on the Tracks de Dylan”
Bowie inspira otra vez.

No solo Dylan, Bowie o Lennon cruzan por las paginas del libro, la relación estrecha entre el protagonista y el rock nos rememora de cuando en cuando a The Clash, Sex Pistols, Nico, Bruce Springsteen, Iggy Pop, Neil Young, Ray Manzarek, Keith Richards e incluso Ziggy Stardust.Una muestra de esta relación musical queda de manifiesto en la siguiente cita:
"Antes, cuando iba al cine, trataba de retener la sensación de Al Pacino durante mucho tiempo pero siempre se escapaba y lo que quedaba luego era el recuerdo de la sensación y eso ya no es lo mismo. Con el video puedes tener la sensación aislada como un virus, y recuperarla siempre que quieras. Como el que se pone su sombrero favorito. Como las canciones. Puedes ponerte la sensación Light My Fire’  y salir a la calle.
Sentirte como Jim Morrison no te convierte en Jim Morrison, pero no sentirte como Jim Morrison te convierte en casi nada.
Yo nunca saldría a la calle sin sentirme como Jim Morrison o Dennis Hopper por lo menos"
Para estrella de rock no le alcanzó a Loriga, pero si para su chica rubia, ya que estuvo casado por varios años con Christina Rosenvinge, la blonda vocalista de Christina y Los Subterráneos que en los noventa hacia furor con sus baladas. También le alcanzo para ser guionista, cineasta de películas y para escribir columnas en el diario El Pais de España.

Hace rato que quería leer a Loriga, un día vitrineando en TXT me encontré con el único ejemplar de ‘Heroes’ en edición de bolsillo y a un precio menor a los $5.000. Pueden encontrarlo, e iniciarse, como yo, en la obra de este madrileño en BuscaLibrosFeria Chilena del Libro o bien en Taringa, para que no digan que solo hacemos promoción gratis, ja.


ANEXOS:
- Entrevista a Ray Loriga en 2009, en ‘The Clinic’ firme junto a las empresas.
- Entrevista en La Nación, 2009
- Algunos de sus libros en
Google Books

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CINE +ROCK: Faith No More y su ‘homenaje’ a Hitchcock


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Sin duda que ‘Vertigo’ es una de las mejores películas del gran director del cine de suspenso Alfred Hitchcock, en la cual su protagonista John ‘Scottie’ Ferguson (James Stewart) es un detective privado que sufre de acrofobia, y es contratado para vigilar a la esposa de un millonario ex compañero de estudios. Así comienza la trama de una de las películas más clásicas e imperdibles de la historia del cine y que fue homenajeada (o parodiada, según como se vea) por la banda norteamericana que acaba de finalizar su inmensamente lucrativa gira en nuestro país.
Trailer de Vertigo.
Joseph Kahn fue el director del video de “Last Cup Of Sorrow”, que hace 13 años formaba parte del ultimo disco que la banda edito. El producto final se destaca por su perfeccionismo en imitar casi a la perfección las tomas, vestuario y locaciones del film original, con algunas diferencias lógicas del formato videoclip y la tecnología que 40 años atrás no existía.
Sin embargo, a pesar de no tener la tecnología del fin de siglo, Hitchcock fue un innovador sin igual. Por ejemplo, para mostrar de mejor manera el efecto de vértigo que sufría el protagonista, cuando este estaba en lugares altos, utilizo magistralmente el efecto denominado “Zolly” o “Dolly Zoom”, inventado por el camarógrafo Irmin Roberts, que consiste en alejar la cámara mientras se aumenta el zoom de la misma, o viceversa, con lo que el fondo de la imagen varia de manera progresiva al aumentar la profundidad de campo, provocando la ilusión óptica de mareo en las alturas o acrofobia. Como se ve en la genial escena del campanario a continuación.
El Dolly zoom en el campanario.
En la película los roles del detective John Ferguson y Madeleine son interpretados magistralmente por dos grandes actores: James Stewart y Kim Novak, mientras que en la versión de Faith No More, es Mike Patton quien las hace de detective y Jennifer Jason Leigh intenta emular a Novak. Asimismo, todos los integrantes de la banda, participan de la parodia en la versión de Joseph Kahn.
El video dirigido por Joseph Kahn

A continuación dejamos algunas capturas de ambos trabajos, separados por casi 40 años, a la izquierda el original, a la derecha la copia-parodia-homenaje.
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ANEXOS:
-
Entrevista a Joseph Kahn y la lista de sus videos realizados
- “Dolly Zoom” en tecnicacinematografica.blogspot.com
-
Análisis y datos del video de Faith no More en queco.blogspot.com
-
Vertigo, disfrutala desde Taringa
- Ve la pelicula de Hitchcock online, en Cuevana

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LITERATURA +ROCK: Piedra Roja, el mito del Woodstock chileno

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Una de las novedades relacionadas a nuestra sección de LITERATURA +ROCK que tuvo la versión 2010 de la Feria del Libro de Santiago, fue el lanzamiento y publicación del libro de Antonio Díaz Oliva,  una investigación respecto al ya mítico y recordado festival realizado en el sector de los Dominicos en los 70. “Piedra Roja: El Mito del Woodstock chileno” es el titulo de la investigación realizada por Díaz Oliva, un joven temuquense que viene a aportar con su libro a la escasa (pero no por eso menos interesante) bibliografía de rock chileno.
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El mito del Festival de Piedra Roja es conocido, con más o menos detalles por la gran mayoría de los chilenos, que en este libro pueden encontrar una buena fuente de información, certera y confiable respecto a las verdades del originalmente llamado ‘Festival de Los Dominicos’, que tuvo un origen tan simple como reunir fondos para un viaje de estudios de 4º medio. Digo confiable en mayor parte por que es un libro, más que cualquier cosa, honesto. El autor es consciente de que la información y recopilación es difícil de encontrar en un país donde los festivales de música aun en estos días son poco abarcados por los medios, y sobretodo en pleno año 1970, cuando el país vivía una etapa de máxima polarización luego de que Allende asumiera la presidencia. Es por eso que el primer párrafo hace la advertencia de que es “un libro en progreso”, que tiene pocas fuentes de información ajenas a los recortes de prensa, a los músicos que participaron en el evento o de quienes los organizaron. La intención es reunir en un futuro las visiones y vivencias de más actores involucrados, de asistentes y quizás de quienes tuvieron en el festival un evento que cambio sus vidas.
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El libro es rico en recortes de prensa de la época, donde se grafica la visión conservadora de la prensa en general, incluso de aquella que puede ser relacionada históricamente con una izquierda supuestamente más liberal. Y de la prensa derechista de siempre, esos que mienten podemos revisar reportajes titulados “El Festival de la Marihuana”.  Las fotos del festival, de gran calidad y valor historico, que aparecen en la publicación son de Paul Lowry.También es interesante el reconocimiento que se hace de dos ‘facciones’ de hippies existentes en la capital en esos años, muchos de ellos motivados por la película-documental del Festival de Woodstock que se proyectaba en los cines locales, que vieron en la moda hippie reconocidas sus naturales ansias de libertad. Existían los hippies de clase media para abajo que se reunían en el Parque Forestal, en cambio los hippies cuicos se reunían en Providencia y pocas veces se relacionaban con los primeros, situación que se rompió en el Festival de Los Dominicos.
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Si bien luego de leer el volumen de casi 200 paginas, queda una sensación de que pudo haber sido más acuciosa y reveladora la compilación final, al menos se agradece la honestidad declarada desde un principio. No es fácil el tema ni dedicarse a escribir de música en un país donde solo se leen best sellers pirateados y poco contenido se busca en las canciones. Ojala que el libro tenga un segundo capitulo y que las editoriales le den cabida a la investigación musical.
Para quienes quieran encontrar el libro, pueden pedirlo en la Editorial RIL, o en librerías como la Feria Chilena del Libro o Que Leo que tienen muchas ofertas convenientes, por ej, yo aproveche una que hicieron de 40% de descuento, que avisaron a través de su twitter, y me traje este libro. También pueden leer un capitulo en pdf en CIPER.

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Rock: Ortodoxia y Vanguardia


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Hoy ví un DVD de Muse, y se lo comenté a algunos ortodoxos. Los primeros comentarios de estos feligreses de la iglesia del Rock Clásico fueron “poseros”, “niñitas”, “son como neo-glam”… etc., etc., etcéteraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
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Bueno, no sé si la “vanguardia” del rock la porte Muse, o alguna banda contemporánea en particular, pero me permito a propósito de esas descalificaciones, hacer algunos paralelos a partir de lo visto en ellos.

Las guitarras de Muse suenan como el resultado del paso del sonido de las cuerdas, a través de más que varios efectos y procesadores de sonido. Esto me recuerda mucho los múltiples efectos de todo tipo usados por David Gilmour en vivo y en estudio. Tantos son en ambos casos, que probablemente se requiera de autorización de la empresa eléctrica pa enchufar tanto transformador asociado. Un detalle de oreja iniciada es que tienden más al Fuzz que al Overdrive (el que sa’e, sa’e…). Aprovecho el ejemplo de Gilmour, a través de Pink Floyd y su respectiva puesta en escena.
Luego viene el uso de efectos en el bajo. No es novedoso, lo he escuchado en otros casos, pero generalmente como un detalle (como por ejemplo en King Crimson). En Muse aparece insistentemente, sobretodo distorsiones.
La batería no tiene particulares detalles en términos de procesos de sonido, y es más bien estándar dentro de lo que se conoce en el rock. No hay que dejar de mencionar que como toda buena banda de rock, tienen un excelente baterista.
En síntesis, en la familia del rock, siempre es posible encontrar parámetros de asociación. Pero hay algún agente legitimador, y es el que está en las cabezas de los ortodoxos, la “tradición”.
Una cuestión curiosa, y de la que mucho chascón con polera negra no cae en cuenta, es que aquellos estandartes del rock clásico, han ganado su ubicación de privilegio gracias a la ruptura, más que otra cosa. En la novedad, en lo que los separa de lo que se ha convertido en movimiento. Ejemplos? The Beatles, The Rolling Stones, The Ramones, The Clash, The Who, Led Zeppelin, The Police, Pixies, Nirvana, y etcéteras x 10000… Nombro bandas que quebraron el molde, y que son finalmente los padres de movimientos que se extienden a través de cientos y miles de bandas que fundan sus maneras en las formas propuestas por estos íconos.
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Esta cuestión de esperar la consagración final, o que surjan los imitadores, pues no es inteligente… Es una idea equivocada, porque, al menos para mi gusto, el rock es ruptura, rebeldía, sobretodo al molde, y apertura (de mollera sobre todo).
Los ortodoxos del rock finalmente terminan cerrándose a todo, y eso es una idiotez, porque se pierden de mucho. El rock es tradición, pero tradición de ruptura, ergo de novedad, variación, cambio… (no “viva el cambio”, favor no confundir).
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Arriba Muse, abajo Pink Floyd… para que hagan la analogía los ortodoxos… las diferencias las veran los abiertos de mollera… XD

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CINE +ROCK: Bowie y su odisea espacial


Si de algo se puede estar seguro, es que Julio Verne nunca pensó que podría inspirar, indirectamente, una canción de rock, y menos, una que se transformaría en un clásico del género. Y es que la obra del célebre escritor francés, padre de la literatura ciencia-ficción, es la primera piedra de una estructura que termina con un acorde fade-out en MI.

No hay duda que Verne inspiró a toda una generación de escritores con sus cuentos sobre el hombre y sus fantásticas travesías surrealistas, por ejemplo, en grandes naves viajando por el espacio como en “De la Tierra a la Luna” (1865). Así fue como Arthur C. Clarke, uno de sus más acérrimos seguidores, escribe en 1948 “El Centinela”, cuento sobre un geólogo que encuentra en la luna una alarma alienígena que avisará a los extraterrestres, una vez activada, cuando comunicarse con el hombre. Ésta sería la materia prima para que 20 años más tarde, uno de los genios del séptimo arte, Stanley Kubrick, tomara esta obra, y al propio Clarke como guionista, para realizar una de sus obras cumbres y un clásico del cine moderno: “2001: A Space Odyssey”.


El ambicioso film sci-fi, dirigido en una especie de formato documental, consta de a lo menos, cuatro partes, en donde el director intenta relatar la relación de la evolución del hombre con la intervención extraterrestre, a través de la tecnología y sus avances en el tiempo. Con este hilo conductor, la película muestra desde la era prehistórica, como los simios comenzaron a dominar la 'inteligencia' a través de un extraño monolito que encuentran. Cuatro millones de años después, el hombre posee estaciones en el espacio y en la Luna, donde también encuentran otro monolito, que esta vez, los llevará a realizar una travesía hasta Júpiter.



No es el objetivo de este post analizar la película y transcribir su importancia en el mundo cinéfilo, tampoco dar más spoilers, sin embargo, una buena síntesis la da el propio director newyorkino:

"2001 es una experiencia no verbal: de dos horas y 19 minutos de película, sólo hay un poco menos de 40 minutos de diálogo. Traté de crear una experiencia visual que trascendiera las limitaciones del lenguaje y penetrara directamente en el subconsciente con su carga emotiva y filosófica. Quise que la película fuera una experiencia intensamente subjetiva que alcanzara al espectador a un nivel interno de conciencia como lo hace la música."

Lo que Kubric no sospechaba era la influencia que tendría esta película en un joven músico inglés, quien toma como inspiración el relato de este film y escribe lo que se convertiría en su primer gran éxito. El joven, de entonces 22 años, es David Bowie, y su creación: "Space Oddity". La canción (traducida como 'curiosidad espacial'), fue lanzada al mercado un 11 de Julio de 1969, como primer single de la ópera prima –del mismo nombre- del 'Camaleón'.

Pero ¿de dónde nace este romance 'espacial'? La historia cuenta que Bowie y un par de amigos fueron a ver la cinta de Kubric -estrenada en 1968- al cine. Ahí, el impacto fue inmediato. La película marcó el estilo que seguiría a este músico cuya influencia aún es inagotable. El propio Bowie afirma que:


“Unas cuantas películas me marcaron en los '60 y una de las más importantes fue 2001 de Kubrick. Me acerqué al sentimiento de aislamiento. Éste y otros elementos sentaron las bases para un montón de actuaciones que ofrecí, y probablemente predijo mi estilo de vida en los '70”.

“Ground Control to Major Tom” canta Bowie en los primeros compases. Así, y con una narración poderosa, hace eco del cuento de Clarke y de la película de Kubrick, y nos relata la historia del lanzamiento al espacio de un astronauta ficticio que entra en una especie de depresión durante su misión, que terminaría sin retorno.



El significado de la letra tiende a ser un poco ambiguo, pero la realidad es que es un homenaje a la citada película, pero también, mezcla otra inspiración: una relación amorosa con final abrupto que tuvo Bowie con una antigua novia, Hermione Farthingale, mujer por la que tenía profundos sentimientos, y, que además, menciona en otros dos temas más del LP ("Letter to Hermione" y "An Occasional Dream") El mismo Bowie se encargó de admitir estas inspiraciones en una entrevista en 1997, en el programa VH1 Legends.

Con ese antecedente, la interpretación que se puede sugerir es la de un canto de autodestrucción y distanciamiento de la humanidad. El críptico mensaje final del Comandante Tom sugiere que aún sigue vivo y en buen estado, y que es él quien decide cerrar la conexión con la Estación Tierra (‘Ground Control’):

"Though I’m past one hundred thousand miles
I’m feeling very still
And I think my spaceship knows which way to go
Tell my wife I love her very much… she knows"


[“Aunque avanzo a más de cien mil millas
Me siento muy estático
Y creo que mi nave espacial sabe que camino seguir
Dile a mi esposa que la quiero mucho… ella ya sabe”
]

Bowie parece confirmar esta interpretación con la continuación que tuvo este tema en “Ashes to Ashes” (1980), donde declaró que ésta “es un epitafio suficientemente bueno” para el Comandante Tom, quien envía otro mensaje a la Estación Tierra que dice:

"I'm happy, hope you're happy too
I've loved all I've needed to love
Sordid details following"


[“Estoy feliz, espero que ustedes también
He amado todo lo que he necesitado amar
Los detalles sórdidos a continuación”
]



La relación que potencia además la característica ‘espacial’ de la canción es que, en 1969, año del debut del LP “Space Oddity”, también fue el año del alunizaje, donde (se supone) Neil Armstrong y su equipo de astronautas logran llegar y caminar en el satélite natural de nuestro planeta. Pero ese es sólo un dato coincidente, sin embargo, hay otros dos sucesos que conectan al músico tanto con el alunizaje, como con el director de 'una odisea en el espacio': (1) En la transmisión oficial de la cadena británica BBC para el llamado 'acontecimiento del siglo', deciden poner la canción de Bowie como banda sonora de la cobertura, y (2) los más escépticos, esos que aún no creen en la hazaña de los estadounidenses, sugieren la teoría que, mientras Kubric grababa “2001…”, en los ratos libres que le dejaba la filmación, también dirigió la supuesta llegada del hombre a la Luna en un estudio cinematográfico, por petición del mismísimo Presidente de USA, Richard Nixon.

La otra interpretación que se maneja fuerte tiene que ver con las drogas, específicamente, refiriéndose a los problemas que le ocasionaban los alucinógenos que consumía Bowie en los '60. El mensaje oculto del que metafóricamente se hablaría en “Space Oddity” tiene relación a un ‘mal viaje’ (por las malas experiencias con LCD). Al principio de la canción, se hace la mención que el Comandante Tom se toma unas píldoras:

"Ground Control to Major Tom
Take your protein pills and put your helmet on"


“Estación Tierra a Comandante Tom
Tome sus píldoras de 'proteínas' y póngase el casco”


Y esas píldoras tendrían su propio efecto, donde finalmente el Comandante Tom es incapaz de salir de este viaje.

"And I’m floating in a most peculiar way
And the stars look very different today"


“Y estoy flotando de una manera muy peculiar
Y hoy las estrellas tienen un aspecto muy distinto”


Paradójicamente, la teoría del consumo de drogas del Comandante Tom -que vendría siendo el mismo Bowie- se sustentaría también en “Ashes To Ashes", cuando literalmente canta:

"We know Major Tom's a junkie
Strung out in heaven's high
Hitting an all-time low"


“Sabemos que el Comandante Tom es un drogo
colgado en lo alto del cielo
con un bajón sin precedentes”


Sea cual sea la interpretación, que finalmente son personales, "Space Oddity" es una canción soberbia, muestra desde el inicio que Bowie es un artista conceptual y que refleja lo quimérico de su composición, donde se fusionan los elementos del rock sicodélico sesentero con las claras influencias del folk-rock de Bob Dylan. Contiene la inclusión de un instrumento difícil: el mellotron, a cargo de Rick Wakeman, y de sintetizadores a cargo del mismo Bowie, que marcarían un precedente en el rock progresivo de los '70. Además, colaboró el bajista Herbie Flowers (quien en 1974 lo volvería a acompañar para grabar “Diamond Dogs”). El baterista fue Terry Cox y el guitarrista Mick Wayne, que no quedó muy contento con su contribución en el tema principal ya que no pudo utilizar su propia guitarra. Tras la primera mezcla, y como anécdota, su amigo y productor Tony Visconti, no le convenció para nada el tema y menos las locas ideas que su amigo David tenía para grabarlo, así que no dudó en sincerarse: “No, no voy a hacer eso. Es terrible”, por lo que le recomienda a Gus Dudgeon, quien finalmente produce el tema a la versión que conocemos, convirtiéndose en la canción más famosa del 'Duque Blanco'.

Ciertamente, el tema de ‘lo espacial’ marcó profundamente a Bowie. Se transformó en una constante inspiración, no sólo para la creación de “Space Oddity” y sus secuelas en “Ashes to Ashes” y, en una tercera parte en 1996 con “Hallo Spaceboy”, sino que también, para la elaboración de uno de sus mejores discos, el conceptual “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars” de 1972, pero esos ya son riff de otra guitarra. Además, y como dicen que 'lo que se hereda no se hurta', su hijo Duncan Jones (Zowie Bowie), filma una película de ciencia ficción - cuarenta años después del lanzamiento del primer disco de su padre- su opera prima: "Moon", que cuenta la historia de Sam Bell, un minero que es enviado a la Luna con la misión de extraer un gas que salvará a la Tierra de la crisis energética que atraviesa, en donde por tres años pasa solo en una base lunar y donde empieza a sufrir una serie de extrañas visiones justo antes de su regreso. No podía ser de otra forma...



De la tierra a la luna, un par de acordes.


ANEXOS:

1. PDF cuento "El Centinela" de Arthur C. Clarke
2. Película online "2001: A Space Odyssey" de Stanley Kubric
3. Link descarga "Space Oddity" (40th Anniversary Edition) de David Bowie
4. Videoclip y versión alternativa para "Space Oddity"
5. Revisión del film "Moon" y entrevista a Duncan Jones en 'Qué Pasa'

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La Banda Tributo


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El otro día, un viejo amigo me invitó a una tocata de su nueva banda.
Habíamos tocado antes en otras bandas, pero este proyecto parecía ser bastante más serio que los que compartimos. Su única intención en la música, era llegar a tener una banda “tributo”, de alguno de los grupos que le gustaban. Y por supuesto que tuvimos, la discusión trascendental sobre por qué tener una banda tributo, era una cuestión demasiado sharsha pobre.
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El asunto, es que por esos compromisos que uno tiene con sus amigos, fui a ver la presentación de su banda en House of Rock & Blues. La velada fue de re-encuentros con todos los viejos amigos, amenizada con el tributo grunge-noventero de esta banda tributo, así que era una visita a 15 años atrás, lo que para efectos de la memoria, es bastante estimulante.

Cuando teníamos 15 años menos, rockearse el Ten o el Nevermind, era todo lo que hacía falta para tener una velada perfecta. En ese entonces sacábamos las canciones en guitarras de palo, y cantábamos al fragor de copete barato y tóxico. Una gran época de la vida.
Quince años después, varios de ese lote hicieron bandas, ninguno con mucho éxito, otros abandonaron la música, otros lo cruzamos con otras actividades, en fin...
Tener una de esas bandas que imitan lo más fielmente posible a quienes “tributan”, es una pega exigente, no crea que no. Requiere un particular talento para hacer la imitación, ser extremadamente (o lo más posible) riguroso con la ejecución… y así, un día se ganan el “derecho” de tocar en House of Rock & Blues, que es la catedral de las bandas tributo.

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En este caso, una banda formada por gente que tiene que encontrar el tiempo para ensayar, y algunos con más disponibilidad, tiene sus aciertos y sus errores. Esa prolijidad de los próceres del “tributismo” no es alcanzada, y al día siguiente, la banda está disuelta. Por eso mismo quizás, y luego me pregunto… Y qué habría pasado si lo que tocaron, hubiese sido original?
No hay ese mérito rockero en el tributo. Eso es lo que pienso. Una banda tributo es una banda de fans. Tanto es así, que muy probablemente la disolución de esa banda no se deba a haber alcanzado el techo, al tocar en HoR&B, sino que por la exigencia sobre la ejecución de aquellos que no lo han hecho bien, en la correcta emulación de quienes son los imitados…
En fin, una banda sin peleas… El vocalista tiene en venta un amplificador y una guitarra.
Ojalá que si se ponen en la buena, escriban una canción sobre este episodio.