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LITERATURA +ROCK: La Cultura Rock/Pop

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“La Cultura Rock/Pop” es un libro realizado por el profesor chileno Francisco Castillo Ávila en 2011 donde aborda la trascendencia del rock desde las perspectivas filosóficas, conceptuales y sociológicas. Castillo ha escrito varios libros relacionados al rock, actualmente es profesor de filosofía de la Universidad Catolica Silva Henriquez  y recientemente envió a nuestro correo electrónico su obra y nos autorizó para difundirla libremente, a lo cual nosotros accedimos gratamente y lo dejamos a libre disposición de todos nuestros ilustres visitantes, quizás en algún futuro no muy lejano tengamos +ROCK Ediciones jaja.
“Las reflexiones e ideas que vienen a continuación, son mi sencillo homenaje a la música
de las grandes estrellas del Rock/Pop por ser una fiel compañía en el flujo y reflujo de
todas las cosas…”

(Francisco Castillo)
A modo de reseña, ya que lo iremos revisando junto a nuestros lectores, les dejamos el texto de la contraportada para que se hagan una idea de su contenido, y lo descarguen, compartan y disfruten, así como todas las obras que hemos recomendado en nuestros anteriores artículos.
“Desde que apareció el Rock and roll en los Estados Unidos a mitad del siglo XX, se expandió por todo el planeta como un reguero de pólvora, dando paso a múltiples ramificaciones y provocando una enorme influencia en las generaciones jóvenes y no tan jóvenes hasta el día de hoy. En un primer momento se le catalogó de “sonido rebelde y juvenil”, y fue realizada por jóvenes, ahora es para todas las edades, para el público general.
De Elvis Presley a Paramore, de los Beatles a Oasis, de Nirvana a the Strokes, de Los Prisioneros a los Bunkers, de Los Tres a Tronic, la música Rock/pop ha sido el sonido y el testimonio de muchos jóvenes y adultos. Así el rock/pop con sus muchas derivaciones: pop, beat, psicodelia, art rock, punk, hard, metal, brit, gótico, aggro, épico, indie, etcétera, ha trascendido lo estrictamente musical, constituyéndose en un fenómeno cultural y comercial, que ha marcado a gran cantidad de personas de todo el mundo, entregando diferentes formas artísticas, modas, costumbres, comportamientos, además de grupos contraculturales o de subcultura juvenil. Es la cultura Rock/pop que se aborda en la presente obra.”
Pueden hojearlo a continuación o bien descargarlo directamente desde acá para leerlo en sus PC’s, tablets, celulares, etc, etc.
La Cultura Rock/Pop (Francisco Castillo)
Agradecemos a Francisco Castillo la gentileza de compartir su obra y esperamos sus comentarios.

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Lluvia de Rock

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¿Aburrido de que cada vez que llueva suenen en las radios la repetidas “November Rain” de Guns N’ Roses o la melosa cancioncita de Los Bunkers? , pues +ROCK te trae las mejores canciones de lluvia de la historia del rock para aquellos días en que San Isidro (?) hace de las suyas. No queremos desgastarnos en grandes historias ni grandes discursos que nadie leerá :P, sino que te dejaremos a continuación nuestro playlist en Grooveshark de las que hemos denominados #cancionesdelluviarockeras gracias a los gentiles aportes a través de twitter de @AlainBizancio @chokru @oscarm_arq @griminina @ricardocordovac y @jimenajorquera
Bueno, de todas formas, les dejamos de relleno los destacados del playlist, partiendo por la siempre terrorífica imaginería de los americanos de Slayer, quien nos lleva hasta el purgatorio a aguardar nuestro castigo mientras el cielo se torna rojo y comienza la lluvia de sangre, lo que quedo retratado en su presentación registrada en el DVD ‘Still Reigning’
Lloviendo sangre, de a de veras.
Como muchos de ustedes saben, en Grooveshark  no es posible encontrar a The Beatles, por lo que su gran canción “Rain” quedó fuera del playlist, pero se las dejamos acá para que la disfruten antes de ponerle play al listado de más abajo.
un gran video, para una gran canción
Tampoco pudimos encontrar otra gran canción de lluvia en español, la que tampoco tiene un video oficial: “Llueve” de Pedro Aznar de la cual solo encontramos esta versión:
Y finalmente, mi canción preferida de lluvia, de nada más y nada menos que Led Zeppelin “The Rain Song”, el mismo titulo lo dice: LA canción de la lluvia, y no hay mas! jaja. Saludos y gracias a quienes colaboraron.
del mítico show en Madison Square Garden y su versión en “The Song Remains the Same”
Y, el playlist, disfruten y agreguen sus comentarios.

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Paradojas del Rock: Mike Patton y su regreso a FNM

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Mike Patton es un tipo bastante fuera de lo común, siempre reinventándose y siempre saliéndose con la suya, un rockstar atípico, un rockero que detesta el encasillamiento del rock y cuyas proezas son alabadas casi ciegamente por sus fanáticos. Tanto así que se da el lujo de publicar discos solistas inescuchables, pero que igualmente son alabados por sus fervientes fieles de la ‘iglesia pattoniana’. Mientras se mantenga dentro de los “márgenes” de la definición de lo controversial y bizarro, todo es aceptado.
Patton se ha encargado de destruir el concepto de héroe ‘anticuado’ del rock, ese que comía murciélagos, salía con modelos y actrices de pechos turgentes, y hacía públicos sus excesos con drogas y alcohol (y moría a los 27 o 32 años). Su imagen de rockstar se asocia a despegarse de esos moldes y aparecer de cuando en cuando con una versátil propuesta musical (incluidos sus inescuchables discos solista) ya sea con sus múltiples bandas, o bien colaborando con artistas alejados de las guitarras y los riffs. Podríamos decir que esa es la marca registrada de Patton, donde haya un margen, un encasillamiento, el llega para romperlo y patearlo, una versión del Bowie-Camaleón pero del siglo XXI, sin duda manteniendo en alto la bandera transgresora que el rock tuvo en sus inicios y que muchos olvidan.
Ejemplos de esto hay muchos, como lo es el espectáculo que lo traerá de regreso a nuestro país (Mondo Cane) donde rescata canciones populares italianas (!) y las instala en las discografías de los fans del rock de Faith No More, el eclecticismo de Mr. Bungle y la oscuridad de Tomahawk.
patton2el tema de los escupos, en entrevista a paniko.cl en 2009
La reunión con Faith No More los trajo a nuestro país 2 veces recientemente donde nuevamente se dio el lujo de enrostrarnos nuestro tercermundismo al rememorar aquella practica noventera de escupir a los artistas y pedir que lo hicieran de nuevo, pero ahora desde cancha vip, desde donde luego surgieron decorosas denominaciones para tal acto como el ‘momento kitsch’ del show.

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“Reunión de FNM? Conmigo no” Patton, en entrevista con stereowarning en 2008.
El regreso con la banda que lo lanzó a la fama se produjo luego de renegar tantas veces de la misma, de su música y de su ‘imposible’ regreso, que es donde se produce la paradoja que titula el post. Las razones de este regreso nunca han quedado del todo claras y se prestan para interpretaciones asociadas solo al lucro que produce una gira mundial únicamente con grandes éxitos y la nula pretensión de sacar un disco nuevo. He ahí donde la versatilidad de Patton y su prolífica carrera se  detienen para solo dejarnos un producto, un frontman que payasea con el animador que se le cruce por delante, con cualquier publico y recurriendo a los clichés que los anticuados héroes del rock han sobreutilizado por los años: “son el mejor publico del mundo”.  Paradójicamente la banda que lo lanzo a la fama, que los trajo al festival de viña y lo hizo rotar periódicamente por MTV cuando daban videos musicales, es la encargada de re-encasillar a este antihéroe y situarlo en el lugar que siempre renegó y al cual (si nos volvemos puristas) nunca debería haber vuelto, no lo necesitaba. Patton se movía cómodamente entre sus proyectos solistas alejados del rock y sus proyectos más ‘definidos’ con Mr. Bungle, Fantômas y Tomahawk, bandas quizá no tan populares como Faith No More, pero musicalmente respetables y que ojala algún día puedan ser vistas en algún escenario nacional. Tenía su rumbo propio, era el antihéroe que nos sorprendía con su abanico musical de cuando en cuando y nos llevaba a descubrir nuevas sonoridades musicales acompañados de su gran talento vocal. Pero este ‘libreto viejo’ en algún momento le sonó cómodo, este revival de los noventa que tanto les gusta a las disqueras y a los publicistas que no tienen que inventar cosas nuevas sino buscar eso que alguna vez ya funciono y ya esta probado, acepto, salió de gira una y otra vez y hasta quizás sea otra de sus ‘excentricidades’. La música y el nicho de fans ahora con el poder adquisitivo que no tuvieron en los ‘90 lo agradecen, pero también esperan que una vez que este ‘refrito’ se estruje hasta más no poder (existe algún limite?) podamos disfrutar de su versatilidad musical con el resto de sus proyectos.
patton1Su opinión sobre las reuniones por dinero y los discos, en entrevista citada por Radio Tiempo.
El año pasado se despidieron del mundo y de su gira en nuestro país, ahora (coincidiendo con la redacción de este post) se anuncia su regreso al Festival Maquinaria 2011 y a Rock In Rio 2011 , provocando alguna desazón entre sus seguidores [1] [2] [3] que guardaban entre sus tesoros aquel imborrable (?) recuerdo de aquella noche en que su banda favorita eligió al publico chileno para despedirse “por ser el mejor publico del mundo”.
patton6del baúl de los recuerdos, entrevista a Revista Rock&Pop en Septiembre de 1997.
* imagen principal via flickr @andrei83

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Los Cóvers


Hace un tiempo atrás, escribí sobre las bandas tributo, y luego se puso interesante la cosa en los comentarios, principalmente en la discusión sobre el rol de estas bandas en el escenario local, y su valor artístico.

En esta oportunidad, no se tratará de bandas de cóvers, sino de los cóvers en sí mismos.

Casi todo músico (y los aficionados a los instrumentos que multiplican la lista por mil), y especialmente en el rock, se inicia en el instrumento con la enorme sed de poder tocar la canción favorita, luego los temas del disco favorito, y así, de forma que en algún tiempo se arma un repertorio de cóvers en el cuerpo. Como esta condición es común a casi todos los músicos, algunas veces en ensayos, o en sesiones de grabaciones de discos, las bandas se proponen hacer sus propias versiones de temas que les han inspirado, individual o colectivamente.

No son pocos los casos en que bandas de renombre universal han dedicado discos completos a esta tarea, convirtiéndose en cover-bands de rompe y raja. Pero! el matiz, los colores, y los otros miles de millones de aportes que pueden hacer en sus versiones, especialmente cuando le agregan su sello propio, hace que un tema brillante como puede ser el original, adquiera un nuevo brillo, un lustre diferente, y no han sido pocas las ocasiones en que he preferido un buen cóver a su versión original.

Voy a hacer un ejercicio... les dejo mi top 20 de los cóvers, naturalmente, sin consultárselo a nadie, y sin pretender identificar a nadie en particular. Vea usted si le gustan, le revientan, o si habrá alguno que hizo falta poner en los 20.


Al final de esta página que Usted está leyendo hay una sección de comentarios, que convierte cualquier post en una delicia...

Acá el tracklist con mi top5 personal made in Chile:

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Los Tres, el Nevermind chilensis

El disco homónimo de Los Tres fue el primer álbum que lanzaron al mercado, su aparición se enmarca histórica y culturalmente como un paradigma del rock nacional de los 90.
Histórico, porque nuestro país a comienzos de los 90 comenzaba a vivir en democracia, muchos aspectos de la vida en sociedad se debieron retomar o peor aún, muchos se debieron sembrar y cultivar, esta nueva realidad repercutió en todos los ámbitos de la contingencia nacional, y obviamente también en la música, es que pasar de una dictadura absoluta a una “dictadura constitucional” con libertad social no es fácil, el nuevo orden entregó la posibilidad de expresarse bajo un alero democrático, este factor dio pie para que Los Tres - un grupo que según el mismo Henríquez tiene una tradición política originada en su natal Concepción-se manifestara con énfasis en su primer disco respecto del proceso político-histórico anterior y que el país comenzaba a dejar atrás.
LosTres1991los tres
Los discos de Los Tres, siempre han tenido la canción protesta como parte de su esencia, en su álbum homónimo, canciones como Pájaros De Fuego y Primera vez hacían hincapié en el rechazo hacia el régimen autoritario anterior de manera clara y contundente, este pequeño paso constituyó un avance revitalizador, para el joven que en ese entonces buscaba referentes y que esperaba encontrar un espaldarazo en la música y por otro lado para el Rock como movimiento, el cual necesitaba de una protesta pública y artística masiva con amplia difusión en radios y televisión.
Además de paradigma histórico, el álbum Los Tres es también un paradigma cultural; porque es un símil a escala nacional de lo que fue el Nevermind de Nirvana para la escena norteamericana y en definitiva para la escena mundial, el 24 de Septiembre del 1991 fue publicado aquel venerado álbum, el mismo año pero 20 días antes, Los Tres dieron el punta pie inicial para un cúmulo de bandas rockeras que comenzábamos a escuchar en las radios, salía a la venta su disco homónimo , todo un acierto, pues la verdad es que la escena nacional necesitaba energía inyectada con jeringas en ambas orejas, un aletargado movimiento punk para mi gusto demasiado empecinado en mantenerse como parte de un movimiento underground sobrevalorado y un rock latinoamericano eternamente cuestionado por su poco compromiso respecto de la situación política que la década de los 70 y 80 vivían países como Chile, Brasil y Argentina pedía a gritos un giro y renovación.
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La trascendencia histórica y cultural de Los Tres a partir de los 90 es cuestionada por autores como Fabio Salas en su libro “El Grito Del Amor” (1998), aludiendo que la importancia de Los Tres para la escena artística nacional no sería tal y que la relevancia de la banda en la escena rock chilena es más bien fruto de la acción publicitaria sostenida del sello musical internacional con el cual grabaron su 2º disco y de una prensa que aprovecho dicha oleada, más que por una repercusión profunda y sincera en la juventud que iniciaba un ciclo junto con los cambios que el país vivía en los 90. Dicha afirmación es cuestionable, toda vez que ya han pasado 20 años de producción musical de esta banda, lanzando recién el año pasado su último disco; Coliumo, el cual nació como un homenaje a las víctimas del 27F.
El álbum Los Tres, es también el Nevermind chilensis porque a través de él, la banda supo surfear y masificar su mensaje Político-cultural a puro rockabilly y folklore al ritmo de los medios pero sin caer en lo burdo y estandarizado, tal como Nirvana logró hacerlo a nivel mundial apoyado en una maquinaria mediática mayor que la criolla que era apuntalada por una propuesta musical fresca y diferente.
Es necesario agregar que el desarrollo musical de Los Tres a lo largo de estos 20 años, se vio favorecido porque sus integrantes conforman una mezcla que personalmente encuentro genial y completa; un vocalista acostumbrado a componer canciones de amor y odio, de protesta política y social, o simplemente, de crónicas que tienen su origen en la idiosincrasia nacional, siempre desde un correlato no desde lo obvio o predecible, la poesía urbana es el fuerte de Henríquez. A este se suman dos músicos de excelencia como lo son Ángel Parra y Roberto Lindl, el primero guitarrista formidable, para mi gusto uno de los mejores en Chile, con un pasado en el Jazz, y Lindl con estudios de conservatorio en Viena…imagínate que es eso! Ambos aportan la clase al grupo y la capacidad técnica para pasar del folclor a un rock setentero o de un Rockabilly a un Bolero, todo este cuadro precioso con el telón de fondo que proporciona un capo del jazz como lo es Francisco Molina en la batería.
 
Es justo y necesario que el Sábado 9 de julio en el Caupolicán Los Tres celebren los 20 años del lanzamiento de su primer álbum, hay historia y contenido detrás de estos músicos, algo me dice que tanto ellos como la música chilena merecen esta celebración.
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Yo y mi mejor amigo

Un instrumento es a un músico, como la pareja a un(a) celópata. Bajo esta dimensión, pareciese ser una verdadera perversión. Y quizás lo es. El punto es que un instrumento puede representar un objeto de deseo y a su vez un verdadero fetiche.

Hoy me pasé horas lustrando mi bajo, sacándole brillo, limpiándolo, clavija a clavija, tornillo a tornillo, limpié sus cuerdas, el sistema electrónico, el WD40, el lustre al bajo, la limpieza del mástil, la revisión del quinteo, la calibración...

Tuve esa sensación de que ha sido tan maltratado (lo obtuve de segunda mano), y ahora no sólo quiero quererlo, y darle el cariño que se merece, sino purificarlo... Porque a diferencia de otro tipo de relaciones, puedo hacerlo.

Le cambié las cuerdas, suena contento, feliz, y no necesariamente porque las cuerdas sean las “mejores del mercado”, tampoco porque haya gastado muchas lucas, ni energía, sino porque por fin se le quiere, por fin se le trata como merece.

Ahora sólo espero que al tocar, sienta que le hago justicia, y he ahí el desafío, que por más que se vea y se sienta impecable, lo importante es que suene impecable.

El otro día lo dejé dormir una siesta, porque estaba cansado, así que por primera vez, el muchacho pudo descansar...

PD: más adelante posts sobre músicos y el G.A.S.

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‘It Might Get Loud’: aca sobra uno

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El documental realizado el 2008 por Davis Guggenheim es sin duda un buen ejercicio, casi obligado luego de la importancia que tomo la guitarra eléctrica en el desarrollo de la música desde la segunda mitad del siglo XX, es cosa de ver el éxito que tuvo Google con su doodle en homenaje a Les Paul la semana pasada, o bien el éxito de juegos de consola como Guitar Hero o Rock Band, el rock no ha muerto ni mucho menos lo que una guitarra pueda transmitir.
Lo tiene claro Jack White, uno de los protagonistas de este rockumental, a quien primero vemos ‘maestreando’ con desechos, por breves minutos hasta que logra obtener un sonido desde el armatoste que fabrico, para lanzar casi una declaración de principios “Quien dijo que tenias que comprar una guitarra?”. Una declaración que se remonta a lo mas primitivo de la búsqueda musical y de la curiosidad humana, desde donde nacen las expresiones artísticas originales, una especie de minimalismo histórico al cual White nos tiene acostumbrados.
el trailer oficial.
Su presencia no extraña, considerando la idea del director de reunir a 3 grandes guitarristas, con una distancia de más menos 15 años respecto a su influencia musical, para mostrar la grandeza del instrumento y las posibilidades que se le pueden dar. El segundo invitado es un lujo, nada mas y nada menos que Jimmy Page, el genio de Led Zeppelin, quien en los ‘70 se encargo de re-leer clásicos del blues en clave rockera, con una impronta inconfundible que los llevo a ser la banda más grande del planeta por esos años. Su relación con White es inmediata, quien a partir de su trabajo en The White Stripes, The Racounters y The Dead Weather va definiendo nuevos sonidos a partir de una solida base en el pasado, como lo muestra el documental.
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Donde aparece el conflicto, y da la razón al titulo del articulo, es en el tercer invitado: The Edge, de U2. Uno puede tener muchas cosas en contra de la música de U2, de su vocalista-amigo del poder Bono, pero de todas formas espera que el hombre demuestre razones de su presencia en el registro visual de Guggenheim. Pero no, finalmente se autodefine como un músico aislado del tiempo, sin influencias y solo apelando a su dudoso talento de usar variados efectos para lograr rebuscados y rimbombantes sonidos, muy lejos de la ‘honestidad’ de recursos de Page y White, quienes van más en busca de un sentimiento profundo que de un efectismo vacío.
Un músico que solo muestra un poco de humanidad y relación con el resto al apreciar anonadado interpretar el potente clásico de Zeppelin “Whole Lotta Love” en manos de Page, a quien tanto el como White lo miran como 2 colegialas frente al galán de moda. Sin duda uno de los grandes momentos del documental.
Embobados escuchando al maestro..
¿Quien debería haber ocupado su lugar, de los guitarristas de los ‘80? Solo se me ocurren nombres mas cercanos al metal, como Hammett, K.K. Downing o Hanneman por nombrar a algunos, lo que sin duda no estaba en los planes del director quien supongo quiso llevar su material al máximo publico posible, lo que vendría a ser el único aporte del calvo guitarrista ingles.
De todas formas, el documental es imperdible, con imágenes e historias del lugar donde se grabo el Led Zeppelin IV, y las técnicas usadas en clásicos como “When the Levee Brakes” o  cual es la fuente de inspiración del sonido innovador de The White Stripes.
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Anexos:
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Escena borrada 1: donde Jimmy Page toca el theremin, y nuevamente emboba a White y The Edge.
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Escena borrada 2: los tres hablan de las cuerdas que usan
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Escena borrada 3: el trio tocando ‘Seven Nation Army’
- El documental completo, en
DVD-Rip o DVD full, para bajar por torrent o Taringa.

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El ángel de la bicicleta


León Gieco es un músico que se pasea a sus anchas en el rock y el folklore. Tiene una colección de temas del repertorio latinoamericano que sorprende.

Un tema que siempre me gustó y que reapareció en mi memoria hace poco es "El Ángel de la Bicicleta", y cuya letra me calaba. Pero ahora supe la historia tras la letra, y el sentimiento se duplica. No es que me haya puesto tan mamón, pero si no le conmueve, es porque no tiene alma.

Claudio “Pocho” Lepratti, de 35 años, auxiliar de cocina en una escuela de Rosario, recorría las calles recolectando alimentos para llevar a las "villas" (que son lo que nosotros llamamos con despección poblaciones), y las servían a los niños en el comedor de la escuela. Eran los años de "corralito" y caos político en Argentina, con De la Rua en la presidencia, en ese aparentemente lejano año 2001.

Una tarde de enfrentamientos, la policía avanzaba disparando al aire y se aproximaban a la escuela. Pocho, subió al techo de la escuela en la que preparaba comida, preocupado por la seguridad de los niños, y sólo deseando calmar la violencia represiva contra la población, grita a la patrulla que avanzaba disparando al aire: "Bajen las armas! que aquí sólo hay pibes comiendo!". La patrulla se detiene, bajan los policías y Pocho termina muerto sobre el techo, producto del balazo que le propina un policía.

El homenaje de Gieco es ahora muchísimo más conmovedor. Ligar la lucha social y el rock siempre funciona para mí.

Les dejo la canción acá, sin nada que agregar... una versión de Gieco con D-mente.

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The Strokes, algo más que una moda


Con The Strokes no hay términos medios. Se los ama o se los odia, se los sobrevalora o se los ignorará hasta el hartazgo. Lo único cierto, es que su derrotero ha mezclado gotas de glamour, éxito, fracaso, intrascendencia y ahora un sentimiento de desgano y aburrimiento que trasciende su último y esperadísimo cuarto disco “Angles”.

Sin embargo, The Strokes representa mucho de cómo se hizo la música en la primera década del siglo XXI, siendo fieles representantes de la industria indie que surgió como una movida en donde los chicos lindos y adinerados conquistaban a la critica, al público y al negocio de la música. Pero The Strokes, pese a sus limitaciones, tuvo alma, talento y sangre para marcar tendencia y dejar su huella entre tanta banda similar.

Era el 2001. Las radios norteamericanas y británicas babeaban con el aggro metal de Deftones, Limp Bizkit y Link Park o por bandas inglesas peso pluma, como Travis, Starsailor o Coldplay. Fue en este contexto cuando irrumpe su primer disco: “Is This It”, retomando la senda de lo que habían sido los buenos 90’s con los viudos del grunge y del rock británico.

En ese disco, y en los dos siguientes - el notable “Room On Fire” (2003), y el subvalorado pero maduro “First Impressions Of Earth” (2006)- se resume el sonido de la banda: una mezcla de rock garaje, melódico, con tintes retro pero con cierto desparpajo adolescente. Los dos primeros discos tienen la simple características de tener buenos temas en álbumes de corta duración, todo un presagio de lo que se venia de aquí en adelante y lo que la industria necesitaba: algo rápido, digerible y poco elaborado. Quizás, es ahí en donde se encuentran los anticuerpos y la lápida para sus detractores: ser la imagen de lo que está de moda, de lo cool, de lo indie , de las chaquetas de marca, los pitillos y los lentes de sol.



Sin embargo, la imagen The Strokes se separa de la banda de carne y hueso que hizo buenos discos y que como buen grupo de rock empezó de la nada misma. Desde los inicios se desvelan por lograr “el sonido” de la banda, sienten cierta la frustración de no lograrlo y el alivio cuando se solidifica. En los tres primeros álbumes, The Strokes es finalmente un compromiso con la identidad, con tener el control de su creación en una industria que no te deja; de que a pesar del glamour y cierto divismo snob, en la sala de estudio todo era sangre y sudor para su manifiesto musical, con aciertos y desaciertos, pero sin llorar.

“Angles” presenta a la banda en un estado de malestar y estancamiento, luego de cinco años de proyectos personales y descanso. Suenan con el piloto automático puesto, cansado de si mismos y con experimentos que más tienen que ver con desidia que con la búsqueda de nuevos recursos. Los neoyorquínos se encuentran en una encrucijada entre ser pasado o ser futuro. Los mismos integrantes han mencionado la inadecuada preparación del disco en donde trabajaron separados para la confección de los temas, quebrando su principal virtud, que era la dedicación en la sala de estudio. A pesar de todo esto, el disco deja algunas joyas como “Under cover of darkness", “Machu Picchu” yLife is simple in the moonlight.

La duda que queda es, si se alargó mucha la cuerda o si tienen algo más que ofrecer. Quizás fueron el antídoto perfecto en el 2001, pero pasado 10 años, no se ven señales de como seguir. La esperanza de los integrantes se encuentra es que estas nuevas giras y la preparación de un quinto disco enmiende la ruta de una banda, que pese a sus limitaciones, ha logrado un sonido icono de la década, abriendo paso a nuevas bandas y melodías cuando los viudos de los mediados de los 90’ se dormían la siesta esperando algo que no sonara Papa Roach o Coldplay.