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Qué pasa con el Rock nacional?


La cultura rockera que gozamos, o padecemos según sea el caso, está fundamentalmente construida sobre fundaciones históricas, más que por memoria. La diferencia entre estos dos conceptos, se establece sobre la idea de que la memoria está viva, la historia es una narración, sobre la cuál hay un punto de vista.

Bueno, siendo hijos de una dictadura todavía presente, es de esperarse que la cultura en general, y sobretodo la que fue producida durante los últimos 40 años, sea distribuida a la gente preformateada, y con el colador de los “designados” para las tareas de filtro.

Todo lo anterior, viene a sostener mi tésis, sobre la idea de que el rock del que podemos hablar en cualquier esquina, es aquel “pre-aprobado”, tanto por el mercado, como por los gurús de los medios, y que gozó de la difusión asociada a las cateogorías que se establecieron.

Si Usted no entiende de qué estoy hablando, se lo explico en otros términos: “el rock que usted conoce, lo conoce más por un esfuerzo de los sellos que han decidido quiénes son importantes y quiénes no, y por los medios que han decidido “solidariamente” difundirlos, en virtud de la prioridad que los sellos le dieron, y bajo la premisa de la “compatibilidad” con el modelo”.

Suena grave, pero pregúntese por qué somos tan conocedores del rock gringo y tan ignorantes del rock nacional. O mejor aún, paséese por el dial, y verifique cuántas veces se repite una misma canción entre el extremo izquierdo y el derecho de su sintonizador.

No se pueden cerrar los ojos a esfuerzos del tipo “radio uno”, pero tampoco hace falta muy buena memoria para notar cuánto se repiten los mismos artistas, en el mismo día, y día tras día en su programación, aun cuando raye en lo alternativo al cerrar su programación a “música chilena”.

La rebúsqueda del contenido local, tras el hartazgo de la globalización, ha permitido que excelentes artistas chilenos, alcancen la anhelada popularidad, sin embargo, pareciese todavía que el lugar de privilegio tiene un nivel de reserva muy difícil de sortear.

Respecto de la cultura musical, ese hartazgo trajo un gran despertar, y durante ese despertar, hubo un instante que se prolongó en reverberancias a través de las redes sociales y medios independientes principalmente, que se tradujo en una especie de convite a recordar lo propio, que la farsa del capitalismo globalizador era novocaína de consumo, y no el gran democratizador, y la mirada sobre las redes y la globalidad, se abrió en el ojo de la oportunidad de la tecnología como plataforma para la memoria que el capitalismo no ha logrado borrar.

La nostalgia, como capital de revisión del sistema y su contenido, ha servido, a través del embudo de la falta de identidad cultural local, o su adormecimiento intencionado, y mediante la aceptación de la cultura del consumo como religión, junto a la cercenación el humanismo en las escuelas, para que hoy se active la alarma sobre el olvido de los contenidos locales.

Aunque nunca vayan a volver los almacenes de barrio, después de sufrir la inapelable derrota a manos de los shopping-malls, la mirada ya está de vuelta acá, y no importa si es por pura nostalgia, y para todos quienes quieran posar la mirada ahí (en la nostalgia), hoy nos podemos fijar en ahora y en “acá”, con acá como Chile, Santiago, Talca o Ñuñoa. Lo que nos cabe, a disfrutarla, porque hay mucho arte aquí mismo, en el primer piso, en la cuadra del lado, en la esquina, esperando que se abran las orejas y la mente, para dejar de comprarle tanto al merchandising trasnacional, pensando que lo único valioso sólo de ahí proviene.

Bajo estas premisas, se agradece que la música nacional se reconsidere, sea por un sentido de arqueología, o por el de vanguardia. Incluso con aquellos nefastos intentos de imitación en los que pueden incurrir varios de los artistas del “main-stream chilensis”, la oportunidad está abierta... Y que cada quien sepa abrirse espacio, porque la hora del rock chileno es ahora.

Chileno by Fernando Lobos on Grooveshark


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Piedra Roja, el documental

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Casi un año atrás escribí acerca del libro de Antonio Díaz Oliva acerca del mítico Festival de Piedra Roja, que se llevo a cabo en 1970 en lo que actualmente son los alrededores del pueblito de Los Dominicos, en la comuna de Las Condes, en Santiago. Pues bien, el día de ayer, en la Apertura de la edición 2011 del Festival de Música y Cine In-Edit Nescafé, el documental escogido para tal evento fue precisamente el realizado por Gary Fritz, que presenta el relato de los protagonistas del mismo Festival.
El evento fue realizado en el Teatro Nescafé de las Artes (ex Teatro Providencia), cuyo aforo se repletó entre los invitados oficiales, la prensa acreditada, quienes compraron su entrada y también quienes tuvimos la suerte de llegar allí gracias a un concurso de la pagina RockNVivo. La cita era a las 20 hrs, y mucho antes la gente se comenzó a agolpar en las puertas del recinto, en calle Manuel Montt, cuando el calor recién comenzaba a ceder en la tarde santiaguina.
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Puntualmente a las 20:00 hrs. se abrieron las puertas, y las cerca de 500 personas que estábamos afuera entramos para buscar nuestra ubicación, entre quienes se podía distinguir a ciertos personajes del jet-set criollo como Titae de Los Tres, Juan Álvarez de Panzer, y la actriz de La Nana (quien recuerda su nombre a la primera?…. Catalina Saavedra, gracias Google). Luego de 10 minutos de discursos de inauguración se inició la proyección del documental, mientras se veía llegar atrasados a algunos de los integrantes de Los Jaivas, como Mario Mutis y Claudio Parra.
Dentro de los discursos se anunció que Gary Fritz no había podido llegar al país desde Estados Unidos por un problema en el pasaporte, lo cual lamentaba profundamente, dado el estreno de su opera prima como improvisado cineasta, dado que su profesión es Entomólogo (!). Quien si habló, y dió el mensaje de Fritz, fue Jorge Gómez, el organizador del Festival Piedra Roja quien al finalizar sus palabras pidió que se pusieran de pie todos aquellos que estuvieron en el mítico evento en 1970, quienes se pueden ver acá:
inedit4imagen vía Flickr Oficial @octavoineditnescafe
El resultado final del documental deja entrever esta falta de experiencia cinematográfica en cuanto a su deficiente gráfica, su a veces perturbante mezcla de sonido y el mal uso de fotografías de archivo, escasas, muy reiteradas a través del documental y a veces con descuidado uso de imágenes referenciales de días presentes.
Pero todo eso no empaña el análisis general de la obra, la cual quizás tiene el mismo sello distintivo “improvisado” del Festival y del libro de Díaz Oliva, y se sitúa más que todo como un relato de los hechos, rico en anécdotas y con la voz e imagen de sus participantes, entre los que destacan principalmente el organizador Jorge Gómez, colaboradores como Andrés Lewin y músicos como Eduardo Gatti, Juan Álvarez, músicos de Los Trapos, Aguaturbia y Mario Mutis, y algunos ilustres asistentes como Malucha Pinto y Joaquín Eyzaguirre y otros no tan ilustres pero también muy relevantes dentro del filme. El relato comienza en el contexto de la época, de sobra conocida por los hechos políticos que la marcaron, transita medularmente por la organización del festival, los días que duró y las repercusiones que tuvieron para sus principales protagonistas, con un epilogo en lo que fue el Golpe de Estado de 1973 y como aquel repudiable hecho marcó la vida de todos quienes vivieron aquellos días.
Allí donde el libro de Díaz Oliva se queda corto, el documental de Fritz lo llena con un relato repleto de anécdotas y marcados personajes anónimos que casi llegan al estereotipo. Da cuenta de lo que fue la cultura hippie para la sociedad chilena y como esto sembró la semilla de un despertar generacional en nuestro país tal como se dio en todo el mundo. Para quienes leímos el libro de Oliva quizás la historia no aporte mucho en cuanto a ciertas anécdotas, pero la riqueza del documental está en todos aquellos que cuentan su propia historia, tanto de los que fueron al festival, los que no tuvieron permiso para ir, los que se devolvieron y los que se sintieron parte del ‘hippismo’ sin ser precisamente unos jóvenes en aquellos años.
Piedra Roja es parte de nuestra historia rockera, tal como esta, improvisada, hecha a pulso y con una riqueza humana enorme, que se puede apreciar en el documental de Gary Fritz. Recomendado verlo, si pueden vayan al In-Edit, o esperen que se estrene en los cines (así lo anunciaron), pero si le apasiona la historia musical y sobre todo conocer la historia de este mítico festival, no se la pierda.
Trailer de Piedra Roja, de Gary Fritz.
Punto aparte fue el gran corolario de la Apertura de In-Edit 2011, se anunció una sorpresa antes de la proyección que se mostraría luego de los créditos de la película, y estando en un lugar como el Teatro Nescafé, se intuía mas o menos lo que podía pasar. Al terminar la exhibición del documental, el telón donde se proyectaba se levantó y apareció Eduardo Gatti, con su guitarra sentado en un banquillo y dando inicio a los ya clásicos acordes de ‘Los Momentos’, de su banda Los Blops, quienes participaron del Festival de Piedra Roja y cuya melodía también es protagonista del trabajo de Fritz. Sin duda un gran cierre, que termino con un aplauso cerrado de todo el teatro tanto para Gatti como para el documental.
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*imagen principal post, vía Instagram @gabrielchacon
Sigue las novedades del festival vía Twitter InEdit Nescafe

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¿Caen los gigantes?: Multa a Ticketmaster en EEUU

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La multinacional Ticketmaster ha sido “multada” en Estados Unidos y obligada a devolver todos aquellos famosos “cargos por servicio” que cobran en sus entradas, correspondiente a un 10% de recargo (acá en Chile), independiente del costo de las mismas. Todo esto se originó luego que un grupo de consumidores presentara una “class action settlement” (demanda colectiva) en el año 2003, cuyos frutos salen a la luz recién 8 años después.
De acuerdo a lo que publica la web de Pitchfork, esto fue así:
“ ¿Tú conoces todos los locos recargos que Ticketmaster ha estado cobrándonos cada año? Bueno, vas a recibir un poco de todo eso de vuelta. Muy poco, eso es.
Según informes de Business Insider (a través de Billboard), debido a un acuerdo de demanda colectiva que fue presentada originalmente en 2003,Ticketmaster se ve obligada a pagar a sus clientes por los cuestionables "cargos por servicio" que ha cobrado por más de una década. Si usaste el servicio para comprar entradas entre el 21 de octubre de 1999 y el 19 de octubre de 2011, tienes derecho a un reembolso de U$ 1.50 por cada entrada con un máximo de 17 entradas por cliente. Y si usaste la entrega de tickets con el sistema UPS (a domicilio), recibirás un reembolso adicional de U$ 5.00 por entrada. Mucho dinero, mucho dinero. Si los clientes demandan en total menos de U$ 11,25 millones, Ticketmaster donará el resto a obras de caridad.” 
(traduccion propia)
El mismo portal señala que si bien se producirá el reembolso a los compradores, esto no cambiará la política de venta de entradas de la empresa, quienes continuaran con sus abusivos recargos. El negocio mundial de las productoras hace mucho rato supero a las disqueras en ganancias, siendo la organización de eventos una actividad bastante lucrativa
“Un simple dato extraído de la edición de Febrero de 2010 de la Rolling Stone chilena señala que la banda que más dinero recaudo en 2009 con sus giras fue U2, con US$ 311.637.730 en 44 shows, mientras que en el décimo lugar se encuentra Metallica con US$ 76.613.910 en 66 shows. U2 y su discurso social se caen a pedazos ganando millones, cuadriplicando las ganancias de Metallica en un tercio de shows menos.
Mientras, por otro lado, Live Nation se vio obligada a fusionarse, por nada menos que 2.500 millones de dólares con Ticketmaster debido a la crisis. “Estamos convirtiendo dos monopolios en un supermonopolio” acusaban los opositores entre los que se cuentan Wilco y Bruce Springsteen.”
El recargo por servicio se sostiene en un vacío legal donde nadie regula a este tipo de espectáculos, por lo que empresas como Ticketmaster (y todas las demás, Feriaticket, TicketPro, PuntoTicket) se benefician cobrando un 10% de recargo a entradas que valen $20.000 pesos y el mismo 10% a entradas para lunáticos de $500.000 o más. Es decir, por el mismo servicio, cobran desde $2.000 a $50.000 pesos (25 veces más), siendo que este servicio se reduce a la persona que te vende la entrada y la impresión de la misma, aunque es muy probable que la mayoría solo vaya a parar al mismo bolsillo.
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Un cobro sin duda abusivo que con esta noticia al menos sienta un precedente para el resto de los países, como el nuestro, donde las productoras están de fiesta hace rato a costa de nuestros bolsillos y con espectáculos de dudosa calidad y paupérrima organización. Una noticia que sin duda es difícil que aparezca en las principales paginas de música chilenas (todos sabemos cuales), todas compradas por las productoras mediante acreditaciones y regalos de entradas que luego hacen como que regalan en concursos, pero alegrara a aquellas que aun se mantiene independientes y  en constante lucha contra los abusos en los conciertos, como los amigos de Chilean Skies.
En nuestro país cada año crece la oferta de conciertos y festivales, y  siguen subiendo los precios, no así la calidad de los espectáculos y menos la mínima logística como abastecer de líquidos al publico de un festival. El SERNAC solo actúa después que las cosas ocurren y no es una real protección al consumidor. Pero como vemos, hasta los gringos se organizaron contra los abusos, y si tanto nos gusta imitarnos y enorgullecernos porque acá le ponen el nombre de un famoso festival gringo a uno nuestro, porque no también imitamos eso? Solo basta organizarse, y exigir lo justo como consumidores.

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Guía 5: 20 años de Los Tres

Los Tres de Chile – Carmen Luz Parot
Chile. 2000. ‘92
Jueves 15 de diciembre / 22:00 hrs. / Teatro Nescafé de las Artes

Una de las bandas más emblemáticas del retorno a la democracia y la que definió, de manera categórica, el rock chileno a partir de los 90s. Su influencia se ve hasta el día de hoy y su investigación musical los ha posicionado como una de las bandas más valoradas de nuestra música.

Pero Los Tres es más que sólo esta influencia que deja, sino que también es pasado. Los Tres encuentra sus bases en la fusión musical de Los Ángeles Negros, el britrock ochentero como The La’s, el post punk de Talking Heads y hasta el foxtrot chileno de mediados del siglo XX. Esta potente influencia fue la materia prima creativa de Álvaro Henríquez, Ángel Parra hijo, Titae Lindl y Pancho Molina.  

De esta manera surge una de las bandas que marcó para siempre la manera de hacer música en Chile. Así surgirán hitos como ‘Un Amor Violento’, ‘Déjate Caer’, ‘La Primera Vez’ y el regreso del foxtrot y la cueca como fenómeno sociocultural y comercial.

Inedit-Nescafé presentará algo único y una de las recomendaciones más potentes que te haremos en +ROCK. En el año 2000 la documentalista Carmen Luz Parot (‘Los Prisioneros: Lo Estamos Pasando Muy Bien’, ‘Estadio Nacional’) reconstituyó la historia de Los Tres luego que en abril de ese año decidieran separarse indefinidamente. En el documental se observan imágenes inéditas de los cuatro integrantes, desde actuaciones escolares hasta su escueto paso por México. ‘Los Tres de Chile’ sólo fue exhibido ese año en una oportunidad por TVN y ni siquiera salió a la venta.

Ésta es una oportunidad de presenciar una pieza única que surge desde el talento de una de las mejores documentalistas de Chile y su interés en repasar la historia de Los Tres que, a ese año, llevaban 10 años de carrera y ya se perfilaban como “fundacionales”.

Además, durante los días que dure el Inedit-Nescafé se estarán exhibiendo fotografías inéditas de la banda de la colección personal de Titae Lindl y pertenecientes al libro ‘Los Tres en imágenes, 20 años’, publicado por editorial RIL hace un mes.

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Cobain [Influencia_03]





Este año de celebración rockera, en el que se cumplen 20 años de varios de los discos más importantes en la historia reciente del género, era inevitable darse un paseo por Nevermind, y a consecuencia de eso, luego toda la discografía de Nirvana. Por supuesto que a esto se suma la ola de revisiones,o "re-ediciones re-masterizadas re-caras" y de lujo, de gran parte de ellos, probablemente como una estrategia de salvataje comercial para los alicaídos sellos discográficos.

Sobre el legado de Nirvana, extensas páginas se han escrito. Sobre su aporte al cambio de la historia del rock, sobre su influencia, sobre el suicidio de Cobain, e incluso se ha agregado una buena cuota de faranduleo cortesía de los excesos e infinitas estupideces de Courtney Love, así es que no pareciera ser un verdadero aporte un repaso por lo que se ha dicho hasta el hartazgo, por lo que nos dirigiremos por otras ramas.

Nirvana fue una banda con suerte, de hecho, tuvieron la suerte de la promoción y globalización que no disfrutaron bandas como Pixies o Sonic Youth (inspiradores de Cobain, y del sonido de la banda). Lo bueno (y paradójicamente lo malo al mismo tiempo), es que la explosión alternativa lanzada por estos lados con singles como “Smells Like Teen Spirit”, generó el corte generacional que necesitábamos los púberes y prepúberes de los 90s, del que Cobain nunca quiso hacerse cargo, y que detonó en que acabara dándose un balazo (según reza la versión más aceptada).


Seguramente, para aquellos que no estábamos en Nueva York para 1976, este corte histórico, debe ser similar a lo que en tal lugar y fecha, hicieron The Ramones, que tampoco gozaron de los privilegios que en general disfrutan los rockstars, y el estandarte que en ello representa Nirvana, particularmente la figura de Cobain, es básicamente el resultado curioso (desde la lógica comercial) de componer poesía de difícil digestión, envuelta en un marco sonoro de tono punk, mejorado con la lógica quiet-LOUD-quiet (patentada por Pixies), y además con un look práctico y sencillo, que prontamente se emulaba universalmente, gracias a su simpleza.

Imbéciles Gente que se paseaba por los medios con una nueva arquetipación de la generación de los 90s (del tipo Dra. Cordero), calificaban a ésta como “la generación de los no estoy ni ahí” (expresión que se entronizó en tipos del corte de Chino Ríos, a quien se le entendió torpemente como el representante de una generación),  y explicaban que tal generación, era aquel grupo de jóvenes que se desapegó del acontecer político, víctimas de la crisis existencialista de la vuelta a la democracia, desinteresados por todo, y carentes de referentes culturales; estos personajes, simplemente, no tenían ninguna noción de la realidad de estos “bicharracos desinteresados”, y menos de esto que sacudía las orejas de muchos, no porque fuera especialmente subterráneo, sino porque el corte cultural era de tal profundidad, que era imposible de ser leído por estos “expertos”.

Nirvana apareció por estos lados en años de “Sábado Taquilla”, disputándole el favoritismo a Metallica o Guns N’ Roses, pero con la gracia de no ser una banda mega-producida, sino por el contrario, un trío cuasi-punk, de jeans rotos, poleras sucias y sweaters de abuelo, y ésa fue una inspiración para muchos, que pudieron evitar desviarse en la parafernalia, y al fín encontrar algo en lo que la atención se concentrara en la música, una cuestión que durante los 80s se había perdido debajo de los trajes de látex, la laca y los peinados escarmenados.

El despertar del sonido alternativo, del que claramente Nirvana no es precursor, pero sí una punta de lanza, al menos en la larga y angosta faja, permitió a muchos artistas despreocuparse de los estereotipos, a no entender que su camino en la música tenía que ser como el de Lucho Jara, Yungue, Plaza o la Myriam  los artistas del “mainstream chilensis”, sino que podrían tener un tono propio, espacios de experimentación, etc. Tanto es así, que se desencadenó una oleada de lanzamientos nacionales, particularmente bajo los sellos Alerce y EMI, interesados en este “despertar” cultural de la democracia, y la refrescante oportunidad del reverdecer musical nacional.

Nirvana trascendió su poesía y su música, trascendió a su estilo, y permitió el desarrollo (aunque  lamentablemente tuvo una temprana muerte), de un influjo de creatividad y propuestas, del que probablemente es imposible hacer rastreo.

Volviendo sobre Cobain, el tipo es el héroe de una generación, pero no quiere serlo. Es un rockstar que siente asco por la idea del rockstar. Es un sujeto frágil, que se ha vestido de violento para defenderse del mundo, y que escribe con las vísceras sobre el papel, por lo que no soportó más que le pidieran el single que su discográfica multinacional propagó por el mundo. Lo que no era, es un “no estoy ni ahí”, ni un fetiche del mercado en un escaparate, porque al revés de lo que se sindicó para la generación que representaba, sí estuvo ahí, para hacer su banda, para hacer su música, para verter su alma en ello, porque si no hubiese sido así, no estaríamos acordándonos de él y preguntándonos por qué mierda tuvo que matarse (?), por qué no seguimos disfrutando de su obra.

Cobain -el antihéroe-, sólo tenía su música, la válvula emocional, la explosión de su propio devenir, y nosotros, la causa de su angustia. 

Ahora a la música!, acá un tracklist con mis 10 favoritas, si no le gusta alguna... “no estoy ni ahí”.

Nirvana by Fernando Lobos on Grooveshark


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Guía 4: desde David Bowie al bolero cubano

En esta cuarta guía de preparación del In-Edit en +ROCK te presentamos dos películas imperdibles. La primera es un documental de la BBC sobre uno de los periodos más creativos de la historia de David Bowie y el segundo es un premiado film animado sobre la historia de amor entre un pianista y una cantante cubana a fines de los 40. ¡Atento a las fechas de exhibición!


‘David Bowie: cracked actor’ – Alan Yentob
Inglaterra. 1974. 54 minutos

Se podría decir que los hitos definitivos, que marcaron la exitosa carrera de David Bowie durante los 70s, fueron los lanzamientos de ‘The Rise and Fall of Ziggy Stardust & The Spiders From Mars’ (1972) y de ‘Young Americans’ (1976). Dos hitos fundamentales para entender la versatilidad y el genio del “camaleón”. El primero de ellos definió al glam rock y el segundo al plastic soul, género de artistas blancos haciendo música negra y que le brindó su entrada al exclusivo Soul Train.

Justo en medio de esos dos grandes hitos, David Bowie tomó la decisión de radicarse en Nueva York en 1974 y conquistar la tierra y el gusto de Lou Reed, Iggy Pop y Andy Warhol. Su estrategia fue el lanzamiento de ‘Diamond Dogs’ y una gira por EEUU que incluyó disfraces, coreografías y luego, el posicionamiento de ese disco en el número 5 del ranking estadounidense.

La BBC siguió al artista al llegar a Nueva York y grabó un documental que registró uno de sus momentos más creativos y, a su vez, más solitarios. Sin embargo, ‘David Bowie: cracked actor’ (1974) se transformó en un revelador documento sobre los excesos de droga y las profundas inseguridades del cantante y actor. Un esquelético Bowie se va confesando entre limosinas, focos y un país que le es extraño, secretos que hasta el día de hoy le avergüenzan. La gira del ‘Diamond Dogs’ lo llevará por un recorrido espiritual que marcará la historia de uno de los artistas fundamentales de la música contemporánea.

Viernes 16 / 21:00 hrs. / Teatro Nescafé de las Artes


Chico y Rita – Fernando Trueba y Javier Mariscal
España. 2010. 94 minutos.
Fue un fenómeno a lo largo de Cuba durante los 40s. El bolero fue uno de los ritmos latinos de mayor repercusión alrededor del mundo y sus tristes versos han sido cantados desde Compay Segundo hasta The Beatles. El director Fernando Trueba (‘Belle Époque’, ‘La niña de tus ojos’) y el diseñador Javier Mariscal (Premio Nacional de Diseño de España, 1999) se unen para crear una animación basada en una historia de amor entre una cantante y un pianista de jazz.

El éxito de ambos los llevará por Nueva York y París pero también será el responsable de una sufrida relación en tiempos previos a la Revolución Cubana (1953-1959). Chico Valdés y Rita La Belle protagonizan un relato de encuentros y desencuentros musicalizado entre el bolero cubano y el jazz neoyorquino.

Tras la negación de los directores de incluir una recopilación de canciones, la banda sonora de ‘Chico y Rita’ está compuesta especialmente para esta película. Sin duda, éste es uno de sus mayores atractivos ya que Fernando Trueba recurrió a Bebo Valdés – músico fundacional del bolero cubano – para la composición del soundtrack e interpretación del personaje Chico. Junto a Valdés, se encuentran las voces de Idanía Valdés, Estrella Morente y Freddy King Cole, quien interpreta a su hermano Nat.

Completa la banda sonora versiones de clásicos de Thelonious Monk, Dizzy Gillespie y Cole Porter. El disco fue éxito de ventas en España y fue el tercer disco más vendido tras su lanzamiento en su país. La crítica especializada lo consignó como uno de los mejores bandas sonoras de jazz de la última década.

‘Chico y Rita’ ganó el Goya a la ‘Mejor Película de Animación’ de este año y está preseleccionada al Óscar en el misma categoría.  
Domingo 18 / 16:00 hrs. / Teatro Nescafé de las Artes

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El Aspecto Positivo, en el Pensamiento Negativo




Descontando a aquellos próceres del rock, que lo han redefinido por estética, por virtuosismo, o directamente por el éxito, el rock como género, es preferentemente el estilo de la música popular para la rebeldía. De hecho, esta música es en la que se han levantado los grandes himnos universales de rebeldía de los últimos 60 años.

Por supuesto que el género ha dado cabida a cancioncillas azucaradas y melosas,  peinados y trajes estudiados, y a melodías calculadas para el éxito pop; pero visto desde una óptica de identificación, la naturaleza del rock and roll, es la de romper. Ahora si usted es de esos que se ha acercado al rock siguiendo a Bon Jovi o a Phil Collins, probablemente no entienda nada de lo que digo.

Los grandes momentos de la historia del rock, en general, han venido de la mano de la movilización social, de la invitación al cambio de conciencia, de la ruptura de los moldes, el combate a la opresión cultural y la estigmatización,  y para ejemplificar esto, se pueden citar el hipismo, o el punk, como sus principales estandartes (a pesar de su intrínseca oposición).

En este –nuncabienponderado- blog, se ha hablado extensamente de los próceres de la rebeldía, con extensión, INDEPENDENCIA, y consistencia, y aún así, es una realidad innegable de que todavía estamos cortos en cobertura (no por falta de ganas, sino por la imposibilidad de abarcarlo todo), por lo que como un modo de aglutinar, lanzo la tesis a la que vengo a suscribir: “el rock no sería tal sin el pensamiento negativo”,  y entiéndase como tal, a aquel pensamiento capaz de criticar, de revisar la realidad desde una óptica de disconformidad, cargada con la ensoñación de un mundo mejor, o simplemente el grito amplio de que todo se vaya a la mierda, con el brillo metálico que tiene el hartazgo, versus el mundo de fantasía, aceptación y consumo, al que tantos han de suscribir seducidos por el ritmo del verano.

Hoy en día, el tan combativo pensamiento negativo, ha encontrado grandes opositores, como estas modas de la psicología positiva (El Secreto, El Método, Yes!, entre otras pomadas post-modernas).


Sin embargo sigue siendo el rock, un refugio para los disconformes, los marginados, y sobretodo para aquellos que han tomado suficiente distancia de los hechos, para no hacerse cómplice de esta mecánica, o a lo menos, para denunciarla, podridos del sistema, podridos de la felicidad de la propaganda.

Prefiriendo en esta oportunidad, un post corto, para no latear, confieso que es ésta, la excusa mejor para honrar a Bob Dylan, a Johnny Cash, a The Clash, a Fiskales Ad-Hok y Pinochet Boys, a Johnny Thunders, a The Ramones, a Pearl Jam y Nirvana, a System of a Down, a Rage Against The Machine, a Los Prisioneros, a NoFX y a los maestros de Bad Religion, a Janis Joplin y Jim Morrison, a Sex Pistols, a Dead Kennedys, a Pink Floyd, a Ray Charles… y a muchos otros que ustedes sabrán agregar abajo, en la sección de comentarios.

Comprometo Tracklist audibles, cortesía de grooveshark en próximos post.

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Guía 3: Las recomendaciones de + Rock en In Edit

+ Rock te recomienda dos documentales que podrás ver en el Festival In Edit Nescafé: una banda que revivió y otra que no tiene fecha de expiración cercana.


The Libertines: there are no innocent bystanders - Roger Sargent
The Libertines no es sólo una banda inglesa que se formó en los noventas. No es sólo la historia de rockeros excesivos que se separan y vuelven. The Libertines cambió la historia de la música independiente al comenzar una nueva generación de rock indie. Pero la historia no terminó bien: Pete Doherty abusó de las drogas hasta no poder presentarse en los escenarios y en 2005 la banda se separó. Cinco años después anunciaron su regreso, y el fotógrafo oficial de la banda (uno de lo más importantes de Inglaterra), Roger Sargent, decidió grabar este nuevo inicio. El sueño de un fanático se hace realidad en este documental: imágenes exclusivas de la banda, backstage con los músicos y momentos que probablemente The Libertines no recuerdan que fueron grabadas. Este documental es un lujo para ver, y difícilmente hubiera llegado a Chile si no es por el Festival In Edit.




Los Bunkers - Pascal Krumm



Algo muy bueno deben haber hecho Los Bunkers para ser tan famosos y convertirse en la banda chilena actual más conocida en el extranjero. Deben haber hecho muchas cosas bien, más allá de tener canciones en las radios o notables presentaciones en vivo. Lograron establecerse en México, el mejor lugar en Latinoamérica para ser músico, recibieron la bendición de Silvio Rodríguez y actualmente gozan de fanáticos a lo largo del continente. Algo hicieron bien y eso se puede ver en este documental realizado por Pascal Krumm, un audiovisualista que también sabe lo que hace.

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Guía 2: Las recomendaciones de +ROCK en In Edit

Continuamos en +ROCK preparándote para la octava edición del Festival Inedit Nescafé. En esta segunda guía te presentamos dos imperdibles documentales sobre dos hechos desconocidos: el episodio de incógnito de Joe Strummer en España tras disolver The Clash y la revolución hardcore en Chile a mediados de los noventas, desterrada de los medios y del mismo punk. ¡Rock combativo directo a la vena!


'Quiero tener una ferretería en Andalucía' – Carles Prats

¿Qué hacen los artistas tras alejarse de la música? En el rock existen casos de conversiones al islam (Cat Stevens), candidatos políticos (Krist Novoselic y un largo etcétera) y hasta un doctor en astrofísica (Brian May de Queen). Pero Joe Strummer, líder de The Clash, debe ser uno de los reúne la mayor cantidad de datos curiosos tras la agónica separación de su banda. Tantos, que Carles Prats (‘Érase una vez en Europa’) decide contarlos en un documental.
Primero fue la salida del baterista Topper Headon en 1982 debido al agotamiento de las giras. Al año siguiente, los profundos conflictos entre Joe Strummer y Mick Jones, guitarrista y compositor, provocaron que este último abandonara la banda. Ya para 1985, The Clash se preparaba para grabar ‘Cut the Crap’, el que será su último disco, con sesiones de grabación de las que apenas participó Strummer.
Bajo este angustioso escenario, Joe Strummer decide viajar a España con el fin de aclarar dudas sobre su futuro y su vida profesional. Aquí conoce al pueblo de Granada, Andalucía, y la paz del sur español le animó a tomar una de las decisiones más importantes de su vida. Al regresar a Londres, Joe Strummer decide poner fin a los 10 años y 7 discos de la historia de The Clash, dejando – sin aclarar – rumores sobre su activo consumo de heroína.
De esta manera vuelve a Granada y da rienda suelta a su creatividad. Actúa en un western con Courtney Love, funda un sello discográfico independiente y, por sobre todo, se convierte al incógnito. ‘Quiero tener una ferretería en Andalucía’ recopila los pasajes perdidos en la historia de este “sociable inglés” y “persona muy atrayente”, como sus amigos de Granada y Almería lo retratan.
El documental cuenta con valiosos testimonios de gente que compartió con él en bares, profesionalmente y… en su ferretería. ‘Quiero tener una ferretería en Andalucía’ se transforma en un valioso documento no sólo para conocer a este personaje irreverente, desprendido y muy obsesivo, sino que también como guía para intentar comprender la mente de quienes remecen al mundo con un par de acordes bien ubicados.

Hardcore, la historia inconclusa – Susana Díaz
Tras el regreso a la democracia y el término de la opresión, mucha rabia quedó acumulada. Rabia que no se resolvió ni con Los Prisioneros ni con Sol y Lluvia. Los jóvenes de los noventa crearon una pequeña sociedad que se movía por la vieja discoteque Alameda o el Cimarrón, desterrados del metal y del punk. Éste fue el movimiento denominado como “Santiago hardcore”: disidente, contestatario y errante.
A diferencia del punk, el hardcore chileno presentó ciertos elementos que pudo causar una revolución más de fondo. Sus mensajes políticos más que promover la anarquía, hacían un fuerte llamado a la reflexión sobre las bases políticas y sociales (algo que recién este 2011 estamos discutiendo). Bandas como Silencio Absoluto, Enfermos Terminales y la emblemática Disturbio Menor, promovían la cultura del straight edge, es decir, una vida lejana a las drogas, el alcohol y la promiscuidad y cercana al cuidado de animales y la vida vegana. Una lucha directa contra el hedonismo y los excesos del punk.
‘Hardcore, una historia inconclusa’ es un pasaje a los noventas, lugar donde se alojó esta incipiente revolución que, sin embargo, no prosperó. Una historia inconclusa que dejó lugares, mensajes y músicos hoy repartidos en el jazz, la cumbia y, muchos otros, en el anonimato. Un rescate necesario de uno de los capítulos más escondidos y, a la vez, contestatarios de nuestra música chilena.