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The Strokes, algo más que una moda


Con The Strokes no hay términos medios. Se los ama o se los odia, se los sobrevalora o se los ignorará hasta el hartazgo. Lo único cierto, es que su derrotero ha mezclado gotas de glamour, éxito, fracaso, intrascendencia y ahora un sentimiento de desgano y aburrimiento que trasciende su último y esperadísimo cuarto disco “Angles”.

Sin embargo, The Strokes representa mucho de cómo se hizo la música en la primera década del siglo XXI, siendo fieles representantes de la industria indie que surgió como una movida en donde los chicos lindos y adinerados conquistaban a la critica, al público y al negocio de la música. Pero The Strokes, pese a sus limitaciones, tuvo alma, talento y sangre para marcar tendencia y dejar su huella entre tanta banda similar.

Era el 2001. Las radios norteamericanas y británicas babeaban con el aggro metal de Deftones, Limp Bizkit y Link Park o por bandas inglesas peso pluma, como Travis, Starsailor o Coldplay. Fue en este contexto cuando irrumpe su primer disco: “Is This It”, retomando la senda de lo que habían sido los buenos 90’s con los viudos del grunge y del rock británico.

En ese disco, y en los dos siguientes - el notable “Room On Fire” (2003), y el subvalorado pero maduro “First Impressions Of Earth” (2006)- se resume el sonido de la banda: una mezcla de rock garaje, melódico, con tintes retro pero con cierto desparpajo adolescente. Los dos primeros discos tienen la simple características de tener buenos temas en álbumes de corta duración, todo un presagio de lo que se venia de aquí en adelante y lo que la industria necesitaba: algo rápido, digerible y poco elaborado. Quizás, es ahí en donde se encuentran los anticuerpos y la lápida para sus detractores: ser la imagen de lo que está de moda, de lo cool, de lo indie , de las chaquetas de marca, los pitillos y los lentes de sol.



Sin embargo, la imagen The Strokes se separa de la banda de carne y hueso que hizo buenos discos y que como buen grupo de rock empezó de la nada misma. Desde los inicios se desvelan por lograr “el sonido” de la banda, sienten cierta la frustración de no lograrlo y el alivio cuando se solidifica. En los tres primeros álbumes, The Strokes es finalmente un compromiso con la identidad, con tener el control de su creación en una industria que no te deja; de que a pesar del glamour y cierto divismo snob, en la sala de estudio todo era sangre y sudor para su manifiesto musical, con aciertos y desaciertos, pero sin llorar.

“Angles” presenta a la banda en un estado de malestar y estancamiento, luego de cinco años de proyectos personales y descanso. Suenan con el piloto automático puesto, cansado de si mismos y con experimentos que más tienen que ver con desidia que con la búsqueda de nuevos recursos. Los neoyorquínos se encuentran en una encrucijada entre ser pasado o ser futuro. Los mismos integrantes han mencionado la inadecuada preparación del disco en donde trabajaron separados para la confección de los temas, quebrando su principal virtud, que era la dedicación en la sala de estudio. A pesar de todo esto, el disco deja algunas joyas como “Under cover of darkness", “Machu Picchu” yLife is simple in the moonlight.

La duda que queda es, si se alargó mucha la cuerda o si tienen algo más que ofrecer. Quizás fueron el antídoto perfecto en el 2001, pero pasado 10 años, no se ven señales de como seguir. La esperanza de los integrantes se encuentra es que estas nuevas giras y la preparación de un quinto disco enmiende la ruta de una banda, que pese a sus limitaciones, ha logrado un sonido icono de la década, abriendo paso a nuevas bandas y melodías cuando los viudos de los mediados de los 90’ se dormían la siesta esperando algo que no sonara Papa Roach o Coldplay.

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Chris Cornell y su obsesión con Jesús


Antes de dedicarse al reggaeton pop-rock-electrónico, Chris Cornell (nacido como Christopher John Boyle) poseía una carrera llena de puntos altos, contando sus conocidas agrupaciones y una destacable carrera solista. Inclusive, cuando llegó a versionar una canción del icono pop Michael Jackson, principalmente por su extraordinaria calidad vocal y una capacidad compositiva y lírica también descollante.

A través de aquellos brillantes años en Soundgarden, el hito de Temple Of The Dog, la experiencia en Audioslave, y sus discos solistas (el primero con la ayuda de unos subvalorados Eleven), existe un punto en común, un elemento recurrente que de cuando en cuando era abordado por Cornell en sus letras: Jesús.

La primera canción que se viene a la cabeza, lógicamente, es 'Jesus Christ Pose', de aquel grandioso Badmotorfinger de 1991. La canción, trata acerca de los falsos mesías, la falsa lástima; también va contra las estrellas de rock que, desde arriba del escenario, se muestran como los nuevos salvadores de la música. Es el propio Cornell quien cita, que la letra de esta canción está inpirada por el líder de Jane's Addiction, Perry Farrell (el mismo que eligió nuestro país como la "tierra prometida" para su festival Lollapalooza), al que considera como uno de los aprovechadores del uso de la religión para su beneficio personal.

And you stare at me 
In your Jesus Christ pose
Arms held out like 
You've been carrying a load
And you swear to me 
You don't want to be my slave
But you're staring at me 
Like I need to be saved
Y me miras 
En tu pose de Jesucristo
Brazos extendidos como si 
Hubieras estado llevando una carga
Y me juras 
Que no quieres ser mi esclavo
Pero estás mirándome 
Como si necesitara ser salvado


En el disco Badmotorfinger, existe otra canción con temática religiosa: 'Holy Water', y un poco antes en el EP Foop (1988) lo había hecho con 'Hand Of God'. Pero este cuento con el mesías tendrá más antecedentes. Ese mismo 1991, cuando se edita el disco homónimo de la super-banda Temple Of The Dog, Cornell escribe y compone 'Wooden Jesus', donde retrata a los telepredicadores, aquellos charlatanes que lucran con la fe y las creencias de la gente.

Wooden Jesus, where are you from?
Korea or Canada or maybe Taiwan
I didn't know it was the Holy Land
But I believed from the minute
The check left my hand, and I pray
Jesús de madera, ¿de dónde eres?
Corea o Canadá, o quizás Taiwan
No sabía que eras de Tierra Santa
Pero lo creí desde el momento en que
El cheque dejó mi mano, y recé


En Superunknown, el disco de 1994, en una canción relativa al apocalípsis y los relatos del Nuevo Testamento, '4th Of July', dice:

Down in the hole
Jesus tries to crack a smile
Beneath another shovel load
Abajo en el agujero
Jesús intenta esbozar una sonrisa
Debajo de otra carga de pala

Ya como solista, en 1999 lanza su primer disco Euphoria Morning, con la colaboración de su amigo Alain Johanness y Natasha Schneider (ambos de Eleven), con quienes ya había indagado en "lo celestial" con una gran versión del 'Ave Maria', el famoso lied del compositor romántico Frank Schubert. Pues bien, en el álbum aquel, en la canción 'Sweet Euphoria', Cornell vuelve a citar al "hijo de dios":

In your morning
I will sleep
Fire on an open palm
Death for Jesus and plastic armies
Wouldn't bring me back again
En tus mañanas
Dormiré
Fuego sobre una mano abierta
La muerte de Jesús y los ejércitos de plástico
No me harían volver de nuevo

Y nuevamente, en 'Disappearing One':

And there you lie like a painting of Christ
Bleeding on the heads 
Of the ones who nailed you down
I'm your disappearing one
Y mientes como una pintura de Cristo
Sangrando sobre las cabezas 
De los que te crusificaron
Soy al que desapareces

Al reunirse con los ex-Rage Against The Machine a comienzos del milenio para dar vida a Audioslave, en su primer disco homónimo, Cornell desliza una metáfora de la crucifixión en 'Show Me How To Live', en cuyo videoclip además aparece liderando al grupo por el desierto (¿como Jesús?).

Nail in my head
From my creator
You gave me life
Now, show me how to live
Un clavo en mi cabeza
De mi creador
Tu me diste la vida
Ahora, enséñame como vivir


También en el mismo disco, se lanza con otra letra digna de parábolas en 'Set It Off':

He was standing at the rock
Gathering the flock
And getting there with no directions
And underneath the arch
It turned into a march
And there he found the spark to
Set this fucker off
He said set it off
Set it off now children
Set it right 
Set it off

Jesus at the back door
Everything is all right
All we need is some direction
Everytime the wind blows
Everything you don't know
Turns into a revelation
Él estaba parado en la roca 
Reuniendo a la multitud 
Y llegando ahí sin direcciones 
Y debajo el arco 
Se convirtió en una marcha 
Y ahí encontró la chispa para 
Hacer estallar esta mierda 
El dijo hazla estallar 
Háganla estallar ahora niños 
Arréglala 
Hazla estallar

Jesús en la puerta trasera 
Todo está bien 
Todo lo que necesitamos es un poco de dirección 
Cada vez que el viento sopla 
Todo lo que no sabes 
Se vuelve una revelación

¿Los 12 apóstoles de Cornell? Si vamos un poco más allá y nos ponemos en onda hereje-numeróloga (?), si contamos a todos quienes han participado en estos proyectos junto a Cornell, nos da un total de doce, tal como el numero de apóstoles que tenia Jesús, partiendo desde Soundgarden (Matt Cameron, Ben Sheperd, Kim Thayil), siguiendo con Temple Of The Dog (Stone Gossard, Eddie Vedder, Mike McCready, Jeff Ament), Audioslave (Tom Morello, Brad Wilk, Tim Commerford), además de Alain Johanness en su primer disco solista. Hasta ahí van once, siendo el último y personificando a Judas, el productor Timbaland, quien lo vendió al pop más basura. ¿Y Natasha Schneider? Claro, María Magdalena (!).

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Decir mucho, en un espacio muy corto: Los Vidrios Quebrados

“Podemos escuchar, son nuestros pasos y alrededor del mundo algo comienza/abre tus ojos, es el cambio del tiempo, empieza tu verdadero camino y vive/ Es nuestro triunfo, el de la juventud, y también puede ser el tuyo, decídete y lo veras: yo lo veo.”
We Can Hear The Steps o Se oyen los pasos, canción compuesta por Los vidrios Quebrados parece un tema de Bob Dylan…, cualquiera de esos trascendentales que hablaban de cambiar los tiempos, es que quizás la situación Privilegiada de los integrantes del grupo en comparación al promedio de los artistas chilenos de los sesentas, les permitió relacionarse y empaparse de manera más directa con la música rock y su escenario internacional , además de entender las letras de los compositores ingleses y norteamericanos que llevaban la batuta, este vínculo, junto con sus aptitudes artísticas y conocimiento musical acabado fue lo que les llevo a componer un himno, quizás no muy conocido pero un himno al fin y al cabo para todos los seguidores del beat mundial de los sesentas, “se oyen los pasos” seria aquel himno, el cual dos décadas antes fue algo así como la antesala de la “voz de los 80” de Los Prisioneros.
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Es que la canción We can hear the steps, composición musical que da cuenta de un pensamiento visionario y con aires libertarios y que forma parte del único disco publicado por Los Vidrios Quebrados, hablamos de Fictions, año 1967, este disco es quizás, la composición beat más importante que haya dado un grupo chileno alguna vez, prueba de ellos que este álbum haya sido re-editado en numerosas ocasiones en Europa por ser considerado una pieza clave de este género musical y una rareza para coleccionistas extranjeros.
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En Fictions, destacan los exquisitos arreglos musicales, la complejidad de las composiciones y letras revolucionarias para la época, las cuales derivaban del conocimiento literario de sus integrantes, especialmente de Héctor Sepúlveda (1º guitarra) y Juan Mateo O´Brien (2º guitarra y voz), dentro del stock de grandes canciones destacan, la antes mencionada We can hear the steps; por su discurso trascendentalista y por convertirse en una canción representativa de aquel tiempo ,Oscar Wilde; en donde se defiende el derecho a la integración social del homosexual,Like Jesus wore is own; o como Jesucristo usó el suyo haciendo una clara alusión al conservadurismo de la sociedad chilena “de la época” ante un tema tan burdo como llevar el pelo largo.
JUAN MATEO O´BRIEN CON MATORRAL
TEMA OSCAR WILDE






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Cruzando influencias: Los Shakers y el rock uruguayo de los ‘60

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Un día de aquellos a través del timeline de twitter, la actriz y cantante Zooey Deschanel, acostumbrada a recomendar bandas o discos diariamente, nombró a una banda de los ‘60 nada más y nada menos que de Uruguay. Eran Los Shakers y su disco de 1966 titulado “Break it All”.
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A partir de tal recomendación de la vocalista de She&Him, busque la citada grabación y me sumergí en la historia de una banda, hasta ese momento, para mi desconocida. Es poco lo que se sabe de las bandas de aquellos años en nuestro continente (más allá del rescate que ha emprendido @oscarm_arq en sus artículos sobre bandas chilenas) o de las bandas emblemáticas de los países más cercanos como Argentina o Perú.
Los Shakers
La historia de la banda formada en 1963 se entrecruza con la del Rock Argentino, a través de su origen geográfico cercano al Rio de la Plata, donde es considerado por muchos referentes como Spinetta o Charly como una banda de culto, que nació bajo la influencia directa de los 4 de Liverpool, casi como un juego, para luego transformarse en los pioneros del Rock Latinoamericano a partir de su aclamado tercer disco “La Conferencia Secreta Del Toto's Bar” (1968) denominado de manera generalizada como “el Sgt. Peppers del Rio de la Plata” por su psicodelia mezclada con ritmos sudamericanos. Partiendo desde The Beatles, podemos hacer una secuencia de influencias que nos lleva de ida y vuelta al otro hemisferio.


“Ticket to Ride” Original de The Beatles, por Los Shakers.

El disco en cuestión citado por Zooey fue editado en exclusiva para los Estados Unidos, Australia y otros países anglosajones en aquel año, con solo canciones cantadas en ingles a petición de la disquera, a excepción de un cover de los Beatles cantado en español que la banda formada en el año ‘63 realizo para así aumentar su popularidad, ya establecida en el Atlántico, pero que no pasó más allá del Ecuador al rechazar la banda giras por Norteamérica. Aun así, es rescatado por la norteamericana cantante.
También ha sido rescatada en este lado del globo por los ya citados rockeros argentinos Charly García, en compañía de Pedro Aznar en su disco en conjunto de 1991 titulado Tango 4”  donde hacen el ejercicio al revés de como lo hacen Los Shakers, que llevaron al español la canción de The Beatles, en este caso ellos llevan al español la canción de los uruguayos “Break it All” y la titulan “Rompan con Todo” y tienen el honor de contar en las voces para esta versión, nada más y nada menos que a Roberto Sánchez: Sandro.

"Rompan con Todo”, el homenaje de Charly, Aznar y Sandro.
De Liverpool a Uruguay, de Uruguay a Buenos Aires y a Norteamérica, las influencias iniciadas por The Beatles y que a partir de un simple ejercicio encontramos nexos que nos llevan de vuelta al inicio del post, Zooey Deschanel y su anecdótico tweet, situando a Los Shakers como punto de ‘pivot’ , reconociendo quizás una influencia en su melosa música más cercana al indie con She&Him, pero que también vuelve al origen (“de todo” dirán muchos) de los Fab Four  y su cover para “I Should Have Known Better” en clave casi polinésica (?) en su primer disco “Volume One” del año 2008.

El cover de Zooey Deschanel y M. Ward a The Beatles, cerrando el circulo.
ANEXOS :
-
La Historia de Los Shakers en garagesixtie.blogspot.com
- Más detalles de su historia en www.los60.es
- El video con la version original de “Break it All” en YouTube
- Un Bonus Track de Zooey, cantando de manera notable “I Put A Spell On You” de Creedence.

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UNO, DOS, ULTRAVIOLENTOS





Un martes 17 de Septiembre de 1996, poco antes del alba. El Reagrupamiento Operacional Especial coordina en toda la península Itálica el arresto de 70 anarquistas. Se trata de poner término a 15 años de investigaciones infructuosas que tenían por objeto a anarquistas insurreccionalistas. 

La técnica es conocida: fabricar "un arrepentido", hacerle denunciar la existencia de una vasta organización subversiva jerarquizada. Después acusar sobre la base de esta creación quimérica a todos aquellos a los que se quiere neutralizar de formar parte. Una vez más, secar el mar para coger a los peces. Incluso cuando no se trata más que de un estanque minúsculo. Y de algunos gobios.

Una "nota informativa del servicio" escapó al Reagrupamiento Operacional Especial en relación a este asunto. Se expone su estrategia. Fundada sobre los principios del general Dalla Chiesa. El Reagrupamiento Operacional Especial es el servicio imperial tipo de contra-insurrección. Trabaja sobre la población. Allí donde una intensidad se produce, allí donde algo ha pasado, él es el "french doctor" de la situación. El que pone, con el pretexto de profilaxis, los cordones sanitarios cuyo objeto es aislar el contagio. Lo que teme, lo dice. En este fragmento lo escribo. Lo que teme, es "el pantano del anonimato político".

El Imperio tiene miedo. El Imperio tiene miedo de que nos volvamos cualquieras. Un medio delimitado, una organización o una comunidad combatiente. No los teme. Pero una constelación expansiva de OKUPAS, de granjas auto-gestionadas, de viviendas colectivas, de reuniones "fine a se atesso", de radios, de técnicas e ideas. El conjunto ligado por una intensa circulación de los cuerpos y de los afectos entre los cuerpos. Ese es otro asunto.

La conspiración de los cuerpos. No de los espíritus críticos, sino de las corporeidades críticas. He ahí lo que el Imperio teme. He ahí lo que lentamente adviene, con el incremento de los flujos, de la defección social. Hay una opacidad inherente al contacto de los cuerpos. Y que no es compatible con el reino Imperial de una luz que ya no ilumina las cosas sino para desintegrarlas. Las zonas de opacidad ofensiva no están por crear. Están ya ahí, en todas las relaciones  en las que sobreviene una verdadera puesta en juego de los cuerpos. Lo que hace falta es asumir que tomamos parte en esta opacidad. Y dotarse de los medios de extenderla, de defenderla. Por todas partes donde se llega a desarticular los dispositivos imperiales, a arruinar todo el trabajo cotidiano del Biopoder y del espectáculo para exceptuar de la población una fracción de ciudadanos. Para aislar nuevos "untorelli". En esta indistinción reconquistada se forma espontáneamente un tejido ético autónomo, un plan de consistencia secesionista. Los cuerpos se agregan. Recuperan el aliento. Conspiran. Que tales zonas estén condenadas al aplastamiento militar importa poco. Lo que importa, es cada vez arreglar una vía de retirada bastante segura. Para volverse a agregar en otra parte, más tarde.

Lo que sustentaba el problema de ¿QUÉ HACER? era el mito de la huelga general.
Lo que responde a la pregunta ¿CÓMO HACER? es la práctica de la huelga humana.

La huelga general permitía interpretar que había una explotación limitada en el tiempo y en el espacio, una alineación parcelaria, debido a un enemigo reconocible, por tanto derrotable. La huelga humana responde a una época en la que los límites entre el trabajo y la vida acaban por difuminarse. Donde consumir y sobrevivir, producir "textos subversivos" y precaverse de los efectos más nocivos de la civilización industrial (hacer deporte, el amor, ser padre, o estar con el Prozac)...todo es trabajo.

El Imperio gestiona, digiere, absorbe y reintegra todo lo que vive. Incluso "lo que yo soy", la subjetivación que no desmiento "hic et nunc", todo es productivo.
El Imperio ha puesto todo a trabajar. Idealmente, mi perfil profesional coincidirá con mi propio rostro, incluso sino sonríe. Las muecas del rebelde venden muy bien, después de todo.
Imperio, es decir que los medio de producción  se han convertido en medios de control, al mismo tiempo que lo contrario se verificaba.
Imperio significa que de ahora en adelante el momento político domina el momento económico. Y contra esto, la huelga general no puede ya nada.

Lo que hay que oponer al Imperio es la huelga humana. Que nunca ataca las relaciones de producción sin atacar al mismo tiempo las relaciones afectivas que las sostienen. Que socava la economía libidinal inadmisible, restituye el elemento ético - el cómo - reprimido en cada contacto entre los cuerpos neutralizados.

La huelga humana es la huelga que, allí donde se esperaba tal o cual reacción previsible, tal o cual tono apenado o indignado, PREFIERE NO. Se disimula al dispositivo. Lo satura o lo estalla. Se recobra, prefiriendo otra cosa.

Otra cosa que no esta circunscrita en los posibles autorizados por el dispositivo. En la ventanilla de tal o tal servicio social, en las cajas de tal o tal supermercado, en una conversación cortés, en una intervención de la "poli", según la relación de fuerzas; la huelga humana hace consistir el espacio entre los cuerpos, pulveriza el "double bind" en el que están capturados, los conduce a la presencia.

Hay todo un luddismo por inventar, un luddismo de los engranajes humanos que hacen girar el Capital.

En Europa, el feminismo radical ha sido una forma embrionaria de huelga humana. "¡Basta de madres, de mujeres y de hijas, destruyamos las familias!" era una invitación al gesto de romper los encadenamientos previstos, de liberar los posibles comprimidos.

Era un atentado a los comercios afectivos fracasados, a la prostitución ordinaria. Era una llamada a sobrepasar la pareja, como unidad elemental de gestión de la alineación. Llamada a una complicidad. Práctica insostenible sin circulación, sin contagio.

La huelga de las mujeres llamaba implicitamente a la de los hombres y los niños, llamaba a vaciar las fábricas, las escuelas, los despachos y las prisiones, a reinventar para cada situación otra manera de ser, otro cómo.

La Italia de los años 70, era una gigantesca zona de huelga humana. Las auto-reducciones, los atracos, los barrios oKupados, las manifestaciones armadas, las radios libres, los innumerables casos de "Sindrome de Estocolmo", incluso las famosas cartas de Moro detenido, hacia el final, eran prácticas de huelga humana.

Los "estalinistas" hablaban entonces de "irracionalidad difusa", y ya es decir.
Hay autores también en los que se esta todo el tiempo en huelga humana. En Kafka, en Walser o en Michaux, por ejemplo. Adquirir colectivamente es facultad de sacudir las familiaridades. Ese arte de frecuentar en sí mismo al huésped más inquietante.

En la guerra presente, en la que "el reformismo" de urgencia del Capital debe tomar los hábitos del revolucionario para hacerse entender, en la que los combates más "demócratas" , los de las "contracumbres" , recurren a la acción directa, un papel nos esta reservado.
El papel de mártires del orden "democrático" , que golpea preventivamente todo cuerpo que podría golpear. Yo debería dejarme inmovilizar ante un ordenador, mientras las centrales nucleares explotan. debería dejar que se juegue con mis hormonas o a envenenarme. Debería entonar la retórica de la víctima. Porque, está claro, todo el mundo es víctima, también los opresores mismos. Y saborear que una discreta circulación del masoquismo vuelva a dar encanto a la situación. 

La huelga humana, hoy, es rechazar jugar el rol de la víctima. Atacar ese rol. Re-apropiarse de la violencia. Arrogarse la impunidad. Hacer comprender a los ciudadanos pasmados que aunque no entren en la guerra están de todos modos. Que allí donde se nos dice que es tal cosa o morir, es siempre en realidad tal cosa y morir.

Así, de huelga humana en huelga humana, propagar la insurrección, donde ya no hay, sino, donde somos todos singularidades cualquieras.










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I’ll Never Give You My Money

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Paul McCartney y su esperada llegada vinieron a remecer el calendario de conciertos de este 2011 luego de una suspensión a fines del año pasado por la imposibilidad de usar el Estadio Nacional, ya que ese día se jugaba un clásico entre azules y blancos. Muchos intelectualoides reclamaron furiosos contra el deporte más masivo, el opio del pueblo o el deporte de los rotos ignorantes, como quieran llamarle.
También vino a remecer los bolsillos, instalando un nuevo estándar en el rango de precios, con un tope de $532.000 pesos en las entradas normales y un pack exclusivo en la venta a través de la web del cantante sobre el millón de pesos. Muchos dirán, claro, es un beatle, es otra categoría. Quizás aquella suspensión del año pasado solo sirvió como investigación de mercado luego de una sospechosa programación el mismo día de un partido que tenia meses de anunciado.
El rango de precios es sin duda exagerado, por donde se le mire, aun cuando exista gente que ya desembolso 4 millones de pesos para presenciar el segundo show de Macca (aquel siútico apodo) en nuestro pais. Ciper recordaba que para aquel primer show del 93 no se completo la capacidad del coloso de Ñuñoa, lo que validaría más la idea de investigación de mercado en 2010.
letitvipimagen via @pvelasco (fuente)
El mal llamado fanatismo es aprovechado por el mercado, que lo estruja y lo lleva hasta el limite, siempre hay alguien que paga, siempre hay personas que en su afán egoísta encontraran miles de justificaciones a un acto que ellos mismos ensalzan o minimizan de acuerdo al punto de vista. Claro, lo ensalzan y defienden si tu les preguntas si vale la pena: “es un artista de categoría planetaria”, “es un honor que venga a Chile”, “no pasara 2 veces”, etc. O bien lo minimizan si la consulta va por el lado ético, en un país como el nuestro: “que resentido” “na que ver” “no le pongai tanto si es un concierto no mas”.
Y no es el único caso, y no será el ultimo, el mercado sabrá indefinir la calidad de un artista y los precios se igualaran en poco tiempo, dadas las libertades y la pasividad de quienes asisten a las ya instauradas canchas vip, festivales con pre-venta de tickets sin artistas confirmados, con pésimas instalaciones, accesos o sonido. Esto ha ido escalando desde los últimos 10 años en que el concierto de rock masivo se ha ido transformando en un espectáculo clasista y aburguesado, similar a la opera a fines del siglo XIX, donde solo los ‘elegidos’ podían acceder a los exclusivos precios.
Pero como los que escribimos en +ROCK pensamos que ser rockero va mucho más allá de unos buenos audífonos y escuchar los últimos artistas que lance NME, si no que creemos que es un postura de vida, una conciencia común y un espíritu liberador muy lejano a las garras y definiciones que el mercado nos pueda trazar, es que repudiamos este clase de cosas, este aprovechamiento de las productoras que solo pretenden aumentar sus beneficios a costa de una pobre cultura con precios que casi doblan a los de nuestros países vecinos, mas acostumbrados a los grandes espectáculos y también a reclamar frente a los abusos en las calles. Es muy fácil inventar argumentos para pagar los precios que nos diga el mercado, lo difícil es mantener tus principios y dejar de presenciar a uno de tus artistas favoritos. Por eso le decimos a las productoras: I’ll Never Give You My Money!!

*imagen principal via @larojadetodos

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Cese de relación con MP3, me voy con Flac



La cadena evolutiva de los soportes para reproducir música, según mi parecer, hasta ahora lleva 4 grandes hitos. El primero es el disco de acetato, que fue el primer formato de "alcance masivo". El segundo el cassette, que permitió portar hasta 120 minutos de audio en una cajita que contenía una cinta (esta explicación para el segmento adolescente  y nativo digital). Luego está la digitalización, consagrada al disco óptico compacto (CD), y finalmente el MP3.



Claro, muchos más de cuatro son los formatos en los que mutó, desde los discos de acetato, los vinilos, los cartridges, los cassettes...grandes momentos del desarrollo tecnológico, aunque bien podría reconocerse que el cassette fue un avance en portabilidad, pero un retroceso en calidad.


La cuestión es que la hegemonía del mp3, se sostuvo sobre la base de un archivo digital indestructible, a diferencia de un disco compacto, y con varias ventajas insuperables respecto de cualquier otro medio, como son el hecho de que permite un pirateo simple e impune (al que no le tengo ningún asco), simultaneo a la mejora en los anchos de banda de los proveedores de internet, la proliferación de portales de descarga y el aumento de capacidad y variedad de soportes para llevarlos a donde se quiera.



Los archivos MP3, reducen el tamaño de el archivo mediante una técnica de reducción de frecuencias de sonido. En otras palabras, le quitan algunos "imperceptibles" elementos, y así queda más liviano. En otras, otras palabras, son un bolso que lleva lo básico, que para reducir carga, eliminó parte del contenido.



Un buen día (hace tieeeeeeempo), y provisto de buenos audífonos, comparé el resultado de un archivo mp3 típico (de 128k), con el mismo tema desde el CD... y entonces me dí cuenta que debía consultar un otorrino, porque mi audición estaba un poco menos fina que la motricidad de un manatí.

En un doloroso proceso de autoflagelación emocional, me castigué por haber coleccionado tanto emepetrés, y haber promovido la escacez en mi colección de discos. Claro que fue un castigo moral, ud. no está leyendo a un masoca.

La cuestión es que no siendo un experto tecnológico, y sin pretender hacer de ésta, una revisión técnica sobre materias en las que prácticamente soy analfabeto (como lo computacional o lo técnico tras los aparatos), me permito contarles sobre un nuevo hallazgo retardado: Los archivos "loseless", o sea sin pérdida.

FLAC!!!!

La experiencia buscando un reproductor no fue muy satisfactoria, pero me he esmerado al punto de conseguir uno hasta para mi celular, y definitivamente he redescubierto mucha música, a partir del simple hecho de volver a escucharla al menos tan bien como un CD. El "costo", bueno un mismo archivo que en mp3 de buena calidad pesa 5mb, ahora pesa 25mb... y sepa ud. que valen la pena, cada bit de esos sí suenan, y lo suficientemente bien para que no se moleste en configurar un ecualizador en su reproductor favorito.



Luego de repasar parte de la discografía de Pink Floyd, y uno que otro por ahí, me siento como un ciego que vuelve a ver.

La única exigencia para disfrutar a plenitud, es disponer de buenos audífonos, o de buenos parlantes.

Acá una excelente página para leer todo sobre flac y archivos sin pérdidas, y conseguir reproductores: http://blog.bowers-wilkins.com/sound-lab/definitive-guides/the-definitive-guide-to-24-bit-flac/

Eso no más, como quien dice... ya le pasé el dato.

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DEATH or GLORY

 
¿CÓMO HACER? ¿QUÉ HACER?

La cuestión de los medios, no la de los fines, la de los objetivos, de lo que hay que hacer, estratégicamente, en abstracto. La cuestión de lo que podemos hacer, tácticamente, en situación, y de la adquisición de esta potencia.

¿Cómo hacer? ¿Cómo desertar? ¿Cómo funciona? ¿Cómo conjugar mis heridas y el comunismo? ¿Cómo permanecer en guerra sin perder la ternura? La cuestión es técnica. No un problema. Los problemas son rentables. Alimentan a los expertos. Una cuestión técnica. Que se redobla en cuestión de las técnicas de transmisión de esas técnicas.

¿Cómo hacer? el resultado contradice siempre al fin. Porque plantear un fin es todavía un medio, otro medio. 
¿Qué hacer? ( recordando a Babeuf, Tchernychevski y Lenin). La virilidad clásica reclama un analgésico, un espejismo, cualquier cosa. Un medio para ignorarse un poco. En tanto que presencia. En tanto que forma de vida. En tanto que ser en situación, dotado de inclinaciones. De inclinaciones determinadas.

¿Qué hacer? El voluntarismo como último nihilismo. Cómo nihilismo propio a la virilidad clásica.
¿Qué hacer? La respuesta es simple: someterse una vez más a la lógica de la movilización, a la temporalidad de la urgencia. Bajo pretexto de rebelión. Plantear fines, palabras. Tender hacia su cumplimiento. Hacia el cumplimiento de las palabras. Mientras tanto, dejar la existencia para más tarde. Ponerse entre paréntesis. Alojarse en la excepción de sí. A distancia del tiempo. Que pase. Que no pase. Que se pare.  Hasta el próximo fin.

¿Qué hacer? Dicho de otra manera: vivir es inútil. Todo lo que no habéis vivido, al historia os devolverá.
¿Qué hacer? Es el olvido de sí que se proyecta sobre el  mundo. Cómo olvido del mundo.
¿Cómo hacer? La cuestión del cómo. No de eso que un ser, un gesto o una cosa es, sino de cómo es eso que es. De cómo sus predicados se relacionan con él.  Y él con ellos. Dejar ser. Dejar ser la abertura entre el sujeto y sus predicados. El abismo de la presencia. Un hombre no es "un hombre". "Caballo blanco" no es "caballo". La cuestión del cómo. La atención al cómo. La atención a la manera en que una mujer es, y no es, una mujer, hacen falta dispositivos para hacer de un ser de sexo femenino "una mujer", o de un hombre con la piel negra "un negro".

La atención a la diferencia ética. Al elemento ético. A las irreductibilidades que lo atraviesan. Lo que pasa entre los cuerpos en una ocupación es más interesante que la ocupación misma. 

¿Cómo hacer? quiere decir que el enfrentamiento militar con el Imperio debe ser subordinado a la intensificación de las relaciones en el interior de nuestro partido (la interna del ser). Que lo "político" no es más que cierto grado de intensidad en el seno del elemento ético. Que la guerra revolucionaria no debe ser ya confundida con su representación: el movimiento bruto del combate.

La cuestión del cómo. Volverse atento al tener lugar de las cosas, de los seres. A su conocimiento. A la obstinada y silenciosa prominencia de su temporalidad propia bajo el aplastamiento planetario de todas las temporalidades por la de la urgencia.

El ¿Qué hacer? como ignorancia programática de esto. Cómo formula inaugural del desamor atareado.
El ¿Qué hacer? vuelve. Desde hace varios años. Desde mitad de los años 90, más que desde Seattle. Un "revival"  de la crítica hace como si se enfrentara al Imperio con slogans, con las recetas de los años 60. Salvo que esta vez se simula. Se simula la inocencia, la indignación, la buena conciencia y la necesidad de sociedad. Se vuelve a poner en circulación toda la vieja gama de los afectos "social - demócratas". De los afectos cristianos. Y de nuevo, las manifestaciones. Las manifestaciones "mata - deseos". Donde no pasa nada. Y que ya no manifiestan sino la ausencia colectiva hasta el fin.

Para los que tienen nostalgia de Woodstock, de la "ganja" , de mayo del 68 y del "militantismo", están las contracumbres. Se ha reconstruido el decorado, falta lo posible. Y tú que haces...? (nada), "eres un mero espectador sin acción".

He aquí lo que ordena el ¿Qué hacer? hoy: ir a la otra parte del mundo a contestar la mercancía global para volver, tras un baño de unanimidad y de separación mediatizada, a someterse a la mercancía local. A la vuelta, está la foto en el periódico......¡Todos solos juntos!.... erase una vez......¡Qué Juventud!

Lástima para esos cuantos cuerpos vivos perdidos allí, buscando en vano un espacio para su deseo. Vuelven un poco más fastidiados. Un poco más vaciados. Reducidos. De contracumbre en contracumbre, acabarán por fin comprendiendo. O no.

No se contesta al Imperio por su gestión. No criticamos al Imperio. Nos oponemos a sus fuerzas. Ahí donde estamos.

Decir lo que a uno le parece tal o tal alternativa, ir allí donde se nos llama, todo esto ya no tiene sentido. No hay proyecto global alternativo al proyecto global del Imperio. Pues no hay proyecto global del Imperio. Hay una gestión Imperial. Toda gestión es mala. Los que reclaman otra sociedad harían mejor comenzando por ver que ya no hay. Y tal vez cesarían entonces de ser aprendices de gestores......ciudadanos, ciudadanos indignados.

El orden global no puede ser tomado por enemigo, directamente. Pues el orden global no tiene lugar. Al contrario. Es más bien del orden de los no - lugares.
Su perfección no es la de ser global, sino la de ser globalmente local. El orden global es la conjuración de todo acontecimiento porque es la ocupación acabada, autoritaria, de lo local. Uno no se opone al orden global sino localmente. Por al extensión de las zonas de sombra sobre los mapas del Imperio. Por su puesta en contacto progresiva. Subterránea.

La política que viene. Política de la insurrección local contra la gestión global. De la presencia recobrada sobre la ausencia de sí. Sobre la extrañeza ciudadana imperial. Recobrada por el robo, el fraude, el crimen, la amistad, la enemistad, la conspiración. Por la elaboración de modos de vida que sean también modos de lucha.
Política del tener - lugar. El Imperio no tiene lugar. Administra la ausencia haciendo planear por todas partes la amenaza palpable de la intervención policial. Quién busca en el Imperio un adversario al que medirse encontrará el aniquilamiento preventivo. Ser percibido, de aquí en adelante, es ser vencido.

Aprender a devenir indiscernibles. A confundirnos. Volver a degustar el anonimato, la promiscuidad. Renunciar a la distinción, para desarticular la represión. componer en el enfrentamiento las condiciones más favorables. Volverse astutos. Devenir despiadados. Y para esto devenir cualquieras.

¿Cómo hacer? es la cuestión de los niños perdidos. Aquellos a los que no se ha dicho. Los que no son seguros en sus gestos. A los que nada ha sido dado. Cuya criaturalidad, cuya errancia, no deja de traicionarles. La revuelta que viene es la revuelta de los niños perdidos.

El hilo de transmisión histórica ha sido roto. Incluso la tradición revolucionaria nos deja huérfanos. El movimiento obrero sobre todo. El movimiento obrero que se ha vuelto instrumento de una integración superior al proceso. Al nuevo proceso, cibernético, la valorización social.

En 1978, el "partido de manos limpias", lanzó en su nombre la caza a la Autonomía. En nombre de su concepción clasista del proletariado, de su mística de la sociedad, del respeto del trabajo, de lo útil y de la decencia. En nombre de la defensa de los "avances democráticos" y del "estado de derecho".
El movimiento obrero que se habrá sobrevivido en el operaísmo. Única critica existente del capitalismo desde el punto de vista de la movilización total. Doctrina temible y paradójica, que habrá salvado el objetivismo marxista no hablando más que de "subjetividad". Que habrá llevado a un refinamiento inédito la denegación del cómo. La reabsorción del gesto en su producto. La urticaria del futuro anterior. De eso que toda cosa habrá sido.
La crítica se ha vuelto vana. La crítica se ha vuelto vana porque equivale a una ausencia. En cuanto al orden dominante, todo el mundo sabe a qué atenerse. Nosotros no tenemos ya necesidad de teoría critica. No tenemos necesidad de profesores. La critica gira a favor de la dominación, desde ahora. Incluso la critica de la dominación. Ella reproduce la ausencia. Nos habla desde donde no estamos. Nos propulsa a otra parte. Nos consume. Es cobarde. Y permanece al abrigo cuando nos envía a una carnicería. Secretamente enamorada de su objeto, no cesa de mentirnos. De ahí los idilios tan cortos entre proletarios e intelectuales comprometidos. Esos matrimonios de razón donde no se tiene la misma idea ni del placer ni de la libertad.

Más que nuevas criticas son nuevas cartografías las que necesitamos. Cartografías no del Imperio, sino de las líneas de fuga hacia fuera de él.

¿Cómo hacer? necesitamos mapas. No mapas de lo que esta fuera del mapa. Sino mapas de navegación. Mapas marítimos. Herramientas de orientación. Que no tratan de decir, de representar lo que hay en el interior de los diferentes archipiélagos de la deserción, sino que nos indican cómo llegar, como unirnos a ellos. 


Simplemente gritar muerte o gloria.



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Don’t know what I want, but I know how to get it

Más de treinta años.
Más de treinta años de contra-revolución. De contra-revolución preventiva. En cada pueblo. En cada comunidad. En cada país. Dentro y fuera de aquel reducto en el cual tú te encuentras. Más de treinta años de un sueño de alambre de espino, poblado de vigías. De un sueño de los cuerpos, impuesto por el toque de queda.
Más de treinta años. El pasado no pasa. Porque la guerra continúa. Se ramifica. Se prolonga. En una articulación mundial de dispositivos locales. En un calibrado inédito de las subjetividades. En una nueva paz de superficie. Una paz armada bien hecha para cubrir el desarrollo de una imperceptible guerra civil.
Hace más de treinta años, era el PUNK , el movimiento del 77, el área de la autonomía, los indios metropolitanos y la guerrilla difusa. De un golpe surgía, como salido de alguna región subterránea de la civilización, todo un contra mundo de subjetividades que ya no querían consumir, que ya no querían producir, que ya no querían ni siquiera ser subjetividades. La revolución era molecular, la contra revolución no lo fue menos.
Se dispuso ofensivamente, después duraderamente, toda una compleja máquina para neutralizar lo que era portador de intensidad. Una máquina para desactivar todo lo que podría explotar. Todos los (IN) dividuos de riesgo, los cuerpos indóciles, las agregaciones humanas autónomas. Luego fueron decenas de años de estupidez, de vulgaridad, de aislamiento y de desolación.

¿CÓMO HACER?
Alzarse. Alzar la cabeza. Por elección o por necesidad. Poco importa, en verdad, desde ahora. Mirarse a los ojos y decir que volvemos a comenzar. Que todo el mundo lo sepa, lo más rápido posible. Volvemos a comenzar.
Se acabo la resistencia pasiva, el exilio interior, el conflicto por sustracción, la supervivencia. Volvemos a comenzar. En más de treinta años, hemos tenido tiempo para observar. Hemos reflexionado y comprendido. La democracia para todos, la lucha "antiterrorista", las masacres del Estado, la reestructuración capitalista y su "Gran Obra" de depuración social, por selección, por precarización, por normalización, por "modernización".
Hemos observado algunos, otros sólo han visto, hemos reflexionado y comprendido. Los métodos y los objetivos. El destino que se nos reserva. El que se nos niega. El estado de excepción. Las leyes que ponen a la policía, a la administración, a la magistratura por encima de las leyes. La judicialización, la psiquiatrización, la medicalización de todo lo que se sale del cuadro. De todo lo que huye.
Hemos observado. Hemos reflexionado y comprendido. Los métodos y los objetivos.
Cuando el poder establece en tiempo real su propia legitimidad, cuando su violencia se vuelve preventiva y su derecho es un "derecho de injerencia", entonces ya no sirve de nada tener razón. Tener razón contra él. Hay que ser más fuerte, o más astuto. Es por esto también por lo que volvemos a comenzar. Volver a comenzar no es nunca volver a comenzar algo. Ni retomar un asunto justo donde lo habíamos dejado. Lo que vuelve a comenzar siempre es otra cosa. Siempre es inaudito. Porque no es el pasado lo que nos empuja, sino precisamente lo que en él no ha advenido. Y porque somos también nosotros mismos, entonces, quienes volvemos a comenzar.
Volver a comenzar quiere decir: salir de la suspensión. Restablecer el contacto entre nuestros devenires. Partir de nuevo, desde donde estamos, ahora. Por ejemplo, hay golpes que ya no se nos darán. El golpe de la "sociedad". Por transformar. Por destruir. Por volver mejor. El golpe del pacto social. Que algunos quebrarían mientras que otros pueden fingir "restaurarlo".
Estos golpes, no se nos darán más. Hay que ser un elemento militante de la pequeña burguesía planetaria, un ciudadano verdaderamente para no ver que ya no existe, la sociedad. Que ha implosionado. Que ya no es más que un argumento para el terror de los que dicen re-presentarla. A ella que se ha ausentado. 

Todo lo que es social se nos ha vuelto extranjero.

Nosotros nos consideramos absolutamente desligados de toda obligación, de toda prerrogativa, de toda pertenencia social. LA SOCIEDAD, es el nombre que ha recibido a menudo lo irreparable, entre aquellos que querían que también fuera lo inasumible. 
Quién rechaza este cebo deberá dar un paso de distancia. Operar un ligero desplazamiento respecto de la lógica común del imperio y de su contestación, la de la movilización, respecto de su común temporalidad, la de la urgencia.
Volver a comenzar quiere decir: habitar esa distancia. Asumir la esquizofrenia capitalista en el sentido de una facultad creciente de desubjetivación. Desertar pero guardando las armas. Huir, imperceptiblemente. 
Volver a comenzar quiere decir: sumarse a la secesión social, a la opacidad, entrar en desmovilización, sustrayendo hoy a tal o tal red imperial de producción/consumo los medios de vivir y de luchar para, en el momento elegido, barrenarla.
Nosotros hablamos de una nueva guerra, de una guerra de partisanos. Sin frente ni uniforme, sin ejército ni batalla decisiva. Una guerra cuyos focos se despliegan a distancia de los flujos mercantiles aunque conectados a ellos. Hablamos de una guerra totalmente en latencia. Que tiene el tiempo. De una guerra de posición. Que se libra ahí donde estamos. En el nombre de nadie. En el nombre de la existencia misma, que no tiene nombre.
Operar ese ligero desplazamiento. Ya no temer a su tiempo. "No temer a su tiempo es una cuestión de espacio". En la oKupa. En la Orgía, En la Revuelta. En el tren o el pueblo ocupado. En la búsqueda, en medio de desconocidos, de una "free party inencontrable". Hago la experiencia de ese ligero desplazamiento.
La experiencia de mi desubjetivación. Yo devengo, me vuelvo una singularidad cualquiera. Un juego se insinúa entre mi presencia y todo el aparato de cualidades que me están ordinariamente vinculadas. En los ojos de un ser que, presente, quiere estimarme por lo que yo soy, saboreo la decepción, su decepción al ver que he devenido tan común, tan perfectamente accesible. En los gestos de otro, una inesperada complicidad.
Todo lo que me aísla como sujeto, como cuerpo dotado de una configuración pública de atributos, siento que se derrite. Los cuerpos se deshilachan en su límite. En su límite, se IN/distinguen. Barrio tras barrio, cualquiera arruina la equivalencia, Y yo alcanzo una desnudez nueva, una desnudez impropia, como vestida de amor. ¿Se evade uno alguna vez solo de la prisión del yo?

En la oKupa. En la Orgía. En la Revuelta. En el tren o el pueblo ocupado. Nos volvemos a encontrar. Nos volvemos a encontrar como singularidades cualesquiera. Esto es, no sobre la base de una común pertenencia, sino de una común presencia. Esta es nuestra necesidad de comunismo. La necesidad de espacios de noche, donde podamos reencontrarnos más allá de nuestros predicados.

Más allá de la tiranía del reconocimiento. Que impone el RE- conocimiento como distancia final entre los cuerpos. Como ineluctable separación. Todo lo que sé, el cariño, el amor, la novia(o), tu mujer, tu compañera, tus hijos, tu familia, el entorno, la empresa, el estado, la opinión - me REconoce; es por ahí por donde uno cree que se me tiene. Por el recuerdo constante de lo que soy, de mis cualidades, se querría abstraerme de cada situación. Se me querría exigir en toda circunstancia una fidelidad a mí mismo que es una fidelidad a mis predicados.
Se espera de mí que me comporte como hombre, padre, hermano, amigo, empleado, parado, profesional, madre, amante, militante, intelectual, rockero, punk, o filosofo, como un simple sometido, un ciudadano denominado gente y no persona. Se quiere contener entre los bordes de una identidad el curso imprevisible de mis devenires. Se me quiere convertir a la religión de una coherencia que se ha escogido para mí.
Cuanto más soy reconocido, más mis gestos se encuentran trabados, interiormente trabados. He aquí capturado por la malla ultra-ajustada del nuevo poder. En las redes impalpables de la nueva policía; LA POLICÍA IMPERIAL DE LAS CUALIDADES.
Hay toda una red de dispositivos en los que me hundo para "integrarme", y que me incorporan esas cualidades. Todo un pequeño sistema de fichaje, de identificación y de "policiaje" mutuos. Toda una prescripción difusa de la ausencia. Todo un aparato de control "comportal/mental", que apunta al panoptismo, a la privatización transparencial, a la atomización. Y en el cual yo forcejeo.

Necesito devenir anónimo. Para estar presente. Cuanto más anónimo soy, más estoy presente. Necesito zonas de indistinción para acceder a lo común. Para no reconocerme ya en mi nombre. Para no escuchar en mi nombre sino la voz que lo llama. Para hacer consistir el cómo de los seres, no lo que son, sino cómo son lo que son. Su forma de vida. Necesito zonas de opacidad en donde los atributos, incluso criminales. incluso geniales, ya no se separen de los cuerpos.

Devenir cualquiera. Devenir una singularidad cualquiera, no está dado. Siempre posible, pero nunca dado. Hay una política de la singularidad cualquiera. Que consiste en arrancar al Imperio las condiciones y los medios, incluso intersticiales, de experimentarse como tal. Es una política, porque supone una capacidad de enfrentamiento, y porque una nueva agregación humana le corresponde. Política de la singularidad cualquiera: liberar esos espacios en los que ningún acto es ya asignable a ningún cuerpo dado.
Donde los cuerpos Reencuentran la aptitud al gesto que la sabia disposición de los dispositivos metropolitanos ordenadores, automóviles, grandes mansiones, viviendas "sociales", barrios marginales, barrios altos, escuelas y/o colegios, psiquiátricos, hospitales y/o clínicas, lo público v/s lo privado, etc...o una gran incorporación  al "Establishment" les había disimulado. Reconociéndolos. Inmovilizándolos. Haciendo que giren en el vacío. Haciendo existir la cabeza separadamente del cuerpo.

Política de la singularidad cualquiera. Un devenir cualquiera es más revolucionario que todo ser cualquiera. Liberar los espacios nos libera cien veces más que todo "espacio liberado". Más que de poner en acto un poder, gozo de la puesta en circulación de mi potencia. La política de la singularidad cualquiera reside en la ofensiva. En las circunstancias, los momentos y los lugares en los que serán arrancadas las circunstancias, los momentos y los lugares de un anonimato tal, de una parada momentánea en un estado de simplicidad, de un anonimato tal, la ocasión de extraer de todas nuestras formas la pura adecuación a la presencia, la ocasión de estar y ser, al fin, ahí.