Un instrumento es a un músico, como la pareja a un(a) celópata. Bajo esta dimensión, pareciese ser una verdadera perversión. Y quizás lo es. El punto es que un instrumento puede representar un objeto de deseo y a su vez un verdadero fetiche.
Hoy me pasé horas lustrando mi bajo, sacándole brillo, limpiándolo, clavija a clavija, tornillo a tornillo, limpié sus cuerdas, el sistema electrónico, el WD40, el lustre al bajo, la limpieza del mástil, la revisión del quinteo, la calibración...
Tuve esa sensación de que ha sido tan maltratado (lo obtuve de segunda mano), y ahora no sólo quiero quererlo, y darle el cariño que se merece, sino purificarlo... Porque a diferencia de otro tipo de relaciones, puedo hacerlo.
Le cambié las cuerdas, suena contento, feliz, y no necesariamente porque las cuerdas sean las “mejores del mercado”, tampoco porque haya gastado muchas lucas, ni energía, sino porque por fin se le quiere, por fin se le trata como merece.
Ahora sólo espero que al tocar, sienta que le hago justicia, y he ahí el desafío, que por más que se vea y se sienta impecable, lo importante es que suene impecable.
El otro día lo dejé dormir una siesta, porque estaba cansado, así que por primera vez, el muchacho pudo descansar...
El documental realizado el 2008 por Davis Guggenheim es sin duda un buen ejercicio, casi obligado luego de la importancia que tomo la guitarra eléctrica en el desarrollo de la música desde la segunda mitad del siglo XX, es cosa de ver el éxito que tuvo Google con su doodle en homenaje a Les Paul la semana pasada, o bien el éxito de juegos de consola como Guitar Hero o Rock Band, el rock no ha muerto ni mucho menos lo que una guitarra pueda transmitir.
Lo tiene claro Jack White, uno de los protagonistas de este rockumental, a quien primero vemos ‘maestreando’ con desechos, por breves minutos hasta que logra obtener un sonido desde el armatoste que fabrico, para lanzar casi una declaración de principios “Quien dijo que tenias que comprar una guitarra?”. Una declaración que se remonta a lo mas primitivo de la búsqueda musical y de la curiosidad humana, desde donde nacen las expresiones artísticas originales, una especie de minimalismo histórico al cual White nos tiene acostumbrados.
el trailer oficial.
Su presencia no extraña, considerando la idea del director de reunir a 3 grandes guitarristas, con una distancia de más menos 15 años respecto a su influencia musical, para mostrar la grandeza del instrumento y las posibilidades que se le pueden dar. El segundo invitado es un lujo, nada mas y nada menos que Jimmy Page, el genio de Led Zeppelin, quien en los ‘70 se encargo de re-leer clásicos del blues en clave rockera, con una impronta inconfundible que los llevo a ser la banda más grande del planeta por esos años. Su relación con White es inmediata, quien a partir de su trabajo en TheWhite Stripes, The Racounters y The Dead Weather va definiendo nuevos sonidos a partir de una solida base en el pasado, como lo muestra el documental.
Donde aparece el conflicto, y da la razón al titulo del articulo, es en el tercer invitado: The Edge, de U2. Uno puede tener muchas cosas en contra de la música de U2, de su vocalista-amigo del poder Bono, pero de todas formas espera que el hombre demuestre razones de su presencia en el registro visual de Guggenheim. Pero no, finalmente se autodefine como un músico aislado del tiempo, sin influencias y solo apelando a su dudoso talento de usar variados efectos para lograr rebuscados y rimbombantes sonidos, muy lejos de la ‘honestidad’ de recursos de Page y White, quienes van más en busca de un sentimiento profundo que de un efectismo vacío. Un músico que solo muestra un poco de humanidad y relación con el resto al apreciar anonadado interpretar el potente clásico de Zeppelin “Whole Lotta Love” en manos de Page, a quien tanto el como White lo miran como 2 colegialas frente al galán de moda. Sin duda uno de los grandes momentos del documental.
Embobados escuchando al maestro..
¿Quien debería haber ocupado su lugar, de los guitarristas de los ‘80? Solo se me ocurren nombres mas cercanos al metal, como Hammett, K.K. Downing o Hanneman por nombrar a algunos, lo que sin duda no estaba en los planes del director quien supongo quiso llevar su material al máximo publico posible, lo que vendría a ser el único aporte del calvo guitarrista ingles.
De todas formas, el documental es imperdible, con imágenes e historias del lugar donde se grabo el Led Zeppelin IV, y las técnicas usadas en clásicos como “When the Levee Brakes” o cual es la fuente de inspiración del sonido innovador de The White Stripes.
León Gieco es un músico que se pasea a sus anchas en el rock y el folklore. Tiene una colección de temas del repertorio latinoamericano que sorprende.
Un tema que siempre me gustó y que reapareció en mi memoria hace poco es "El Ángel de la Bicicleta", y cuya letra me calaba. Pero ahora supe la historia tras la letra, y el sentimiento se duplica. No es que me haya puesto tan mamón, pero si no le conmueve, es porque no tiene alma.
Claudio “Pocho” Lepratti, de 35 años, auxiliar de cocina en una escuela de Rosario, recorría las calles recolectando alimentos para llevar a las "villas" (que son lo que nosotros llamamos con despección poblaciones), y las servían a los niños en el comedor de la escuela. Eran los años de "corralito" y caos político en Argentina, con De la Rua en la presidencia, en ese aparentemente lejano año 2001.
Una tarde de enfrentamientos, la policía avanzaba disparando al aire y se aproximaban a la escuela. Pocho, subió al techo de la escuela en la que preparaba comida, preocupado por la seguridad de los niños, y sólo deseando calmar la violencia represiva contra la población, grita a la patrulla que avanzaba disparando al aire: "Bajen las armas! que aquí sólo hay pibes comiendo!". La patrulla se detiene, bajan los policías y Pocho termina muerto sobre el techo, producto del balazo que le propina un policía.
El homenaje de Gieco es ahora muchísimo más conmovedor. Ligar la lucha social y el rock siempre funciona para mí.
Les dejo la canción acá, sin nada que agregar... una versión de Gieco con D-mente.
Con The Strokes no hay términos medios. Se los ama o se los odia, se los sobrevalora o se los ignorará hasta el hartazgo. Lo único cierto, es que su derrotero ha mezclado gotas de glamour, éxito, fracaso, intrascendencia y ahora un sentimiento de desgano y aburrimiento que trasciende su último y esperadísimo cuarto disco “Angles”.
Sin embargo, The Strokes representa mucho de cómo se hizo la música en la primera década del siglo XXI, siendo fieles representantes de la industria indie que surgió como una movida en donde los chicos lindos y adinerados conquistaban a la critica, al público y al negocio de la música. Pero The Strokes, pese a sus limitaciones, tuvo alma, talento y sangre para marcar tendencia y dejar su huella entre tanta banda similar.
Era el 2001. Las radios norteamericanas y británicas babeaban con el aggro metal de Deftones, Limp Bizkit y Link Park o por bandas inglesas peso pluma, como Travis, Starsailor o Coldplay. Fue en este contexto cuando irrumpe su primer disco: “Is This It”, retomando la senda de lo que habían sido los buenos 90’s con los viudos del grunge y del rock británico.
En ese disco, y en los dos siguientes - el notable “Room On Fire” (2003), y el subvalorado pero maduro “First Impressions Of Earth” (2006)- se resume el sonido de la banda: una mezcla de rock garaje, melódico, con tintes retro pero con cierto desparpajo adolescente. Los dos primeros discos tienen la simple características de tener buenos temas en álbumes de corta duración, todo un presagio de lo que se venia de aquí en adelante y lo que la industria necesitaba: algo rápido, digerible y poco elaborado. Quizás, es ahí en donde se encuentran los anticuerpos y la lápida para sus detractores: ser la imagen de lo que está de moda, de lo cool, de lo indie , de las chaquetas de marca, los pitillos y los lentes de sol.
Sin embargo, la imagen The Strokes se separa de la banda de carne y hueso que hizo buenos discos y que como buen grupo de rock empezó de la nada misma. Desde los inicios se desvelan por lograr “el sonido” de la banda, sienten cierta la frustración de no lograrlo y el alivio cuando se solidifica. En los tres primeros álbumes, The Strokes es finalmente un compromiso con la identidad, con tener el control de su creación en una industria que no te deja; de que a pesar del glamour y cierto divismo snob, en la sala de estudio todo era sangre y sudor para su manifiesto musical, con aciertos y desaciertos, pero sin llorar.
“Angles” presenta a la banda en un estado de malestar y estancamiento, luego de cinco años de proyectos personales y descanso. Suenan con el piloto automático puesto, cansado de si mismos y con experimentos que más tienen que ver con desidia que con la búsqueda de nuevos recursos. Los neoyorquínos se encuentran en una encrucijada entre ser pasado o ser futuro. Los mismos integrantes han mencionado la inadecuada preparación del disco en donde trabajaron separados para la confección de los temas, quebrando su principal virtud, que era la dedicación en la sala de estudio. A pesar de todo esto, el disco deja algunas joyas como “Under cover of darkness", “Machu Picchu”y “Life is simple in the moonlight”.
La duda que queda es, si se alargó mucha la cuerda o si tienen algo más que ofrecer. Quizás fueron el antídoto perfecto en el 2001, pero pasado 10 años, no se ven señales de como seguir. La esperanza de los integrantes se encuentra es que estas nuevas giras y la preparación de un quinto disco enmiende la ruta de una banda, que pese a sus limitaciones, ha logrado un sonido icono de la década, abriendo paso a nuevas bandas y melodías cuando los viudos de los mediados de los 90’ se dormían la siesta esperando algo que no sonara Papa Roach o Coldplay.
Antes de dedicarse al reggaeton pop-rock-electrónico, Chris Cornell (nacido como Christopher John Boyle) poseía una carrera llena de puntos altos, contando sus conocidas agrupaciones y una destacable carrera solista. Inclusive, cuando llegó a versionar una canción del icono pop Michael Jackson, principalmente por su extraordinaria calidad vocal y una capacidad compositiva y lírica también descollante.
A través de aquellos brillantes años en Soundgarden, el hito de Temple Of The Dog, la experiencia en Audioslave, y sus discos solistas (el primero con la ayuda de unos subvalorados Eleven), existe un punto en común, un elemento recurrente que de cuando en cuando era abordado por Cornell en sus letras: Jesús.
La primera canción que se viene a la cabeza, lógicamente, es 'Jesus Christ Pose', de aquel grandioso Badmotorfinger de 1991. La canción, trata acerca de los falsos mesías, la falsa lástima; también va contra las estrellas de rock que, desde arriba del escenario, se muestran como los nuevos salvadores de la música. Es el propio Cornell quien cita, que la letra de esta canción está inpirada por el líder de Jane's Addiction, Perry Farrell (el mismo que eligió nuestro país como la "tierra prometida" para su festival Lollapalooza), al que considera como uno de los aprovechadores del uso de la religión para su beneficio personal.
And you stare at me In your Jesus Christ pose
Arms held out like You've been carrying a load
And you swear to me You don't want to be my slave
But you're staring at me Like I need to be saved
Y me miras En tu pose de Jesucristo
Brazos extendidos como si Hubieras estado llevando una carga
Y me juras Que no quieres ser mi esclavo
Pero estás mirándome Como si necesitara ser salvado
En el disco Badmotorfinger, existe otra canción con temática religiosa: 'Holy Water', y un poco antes en el EP Foop (1988) lo había hecho con 'Hand Of God'. Pero este cuento con el mesías tendrá más antecedentes. Ese mismo 1991, cuando se edita el disco homónimo de la super-banda Temple Of The Dog, Cornell escribe y compone 'Wooden Jesus', donde retrata a los telepredicadores, aquellos charlatanes que lucran con la fe y las creencias de la gente.
Wooden Jesus, where are you from?
Korea or Canada or maybe Taiwan
I didn't know it was the Holy Land
But I believed from the minute
The check left my hand, and I pray
Jesús de madera, ¿de dónde eres?
Corea o Canadá, o quizás Taiwan
No sabía que eras de Tierra Santa
Pero lo creí desde el momento en que
El cheque dejó mi mano, y recé
En Superunknown, el disco de 1994, en una canción relativa al apocalípsis y los relatos del Nuevo Testamento, '4th Of July', dice:
Ya como solista, en 1999 lanza su primer disco Euphoria Morning, con la colaboración de su amigo Alain Johanness y Natasha Schneider (ambos de Eleven), con quienes ya había indagado en "lo celestial" con una gran versión del 'Ave Maria', el famoso lied del compositor romántico Frank Schubert. Pues bien, en el álbum aquel, en la canción 'Sweet Euphoria', Cornell vuelve a citar al "hijo de dios":
Bleeding on the heads Of the ones who nailed you down
I'm your disappearing one
Y mientes como una pintura de Cristo
Sangrando sobre las cabezas De los que te crusificaron
Soy al que desapareces
Al reunirse con los ex-Rage Against The Machine a comienzos del milenio para dar vida a Audioslave, en su primer disco homónimo, Cornell desliza una metáfora de la crucifixión en 'Show Me How To Live', en cuyo videoclip además aparece liderando al grupo por el desierto (¿como Jesús?).
Nail in my head
From my creator
You gave me life
Now, show me how to live
Un clavo en mi cabeza
De mi creador
Tu me diste la vida
Ahora, enséñame como vivir
También en el mismo disco, se lanza con otra letra digna de parábolas en 'Set It Off':
¿Los 12 apóstoles de Cornell? Si vamos un poco más allá y nos ponemos en onda hereje-numeróloga (?), si contamos a todos quienes han participado en estos proyectos junto a Cornell, nos da un total de doce, tal como el numero de apóstoles que tenia Jesús, partiendo desde Soundgarden (Matt Cameron, Ben Sheperd, Kim Thayil), siguiendo con Temple Of The Dog (Stone Gossard, Eddie Vedder, Mike McCready, Jeff Ament), Audioslave (Tom Morello, Brad Wilk, Tim Commerford), además de Alain Johanness en su primer disco solista. Hasta ahí van once, siendo el último y personificando a Judas, el productor Timbaland, quien lo vendió al pop más basura. ¿Y Natasha Schneider? Claro, María Magdalena (!).
“Podemos escuchar, son nuestros pasos y alrededor del mundo algo comienza/abre tus ojos, es el cambio del tiempo, empieza tu verdadero camino y vive/ Es nuestro triunfo, el de la juventud, y también puede ser el tuyo, decídete y lo veras: yo lo veo.”
We Can Hear The Steps o Se oyen los pasos, canción compuesta por Los vidrios Quebrados parece un tema de Bob Dylan…, cualquiera de esos trascendentales que hablaban de cambiar los tiempos, es que quizás la situación Privilegiada de los integrantes del grupo en comparación al promedio de los artistas chilenos de los sesentas, les permitió relacionarse y empaparse de manera más directa con la música rock y su escenario internacional , además de entender las letras de los compositores ingleses y norteamericanos que llevaban la batuta, este vínculo, junto con sus aptitudes artísticas y conocimiento musical acabado fue lo que les llevo a componer un himno, quizás no muy conocido pero un himno al fin y al cabo para todos los seguidores del beat mundial de los sesentas, “se oyen los pasos” seria aquel himno, el cual dos décadas antes fue algo así como la antesala de la “voz de los 80” de Los Prisioneros.
Es que la canción We can hear the steps, composición musical que da cuenta de un pensamiento visionario y con aires libertarios y que forma parte del único disco publicado por Los Vidrios Quebrados, hablamos de Fictions, año 1967, este disco es quizás, la composición beat más importante que haya dado un grupo chileno alguna vez, prueba de ellos que este álbum haya sido re-editado en numerosas ocasiones en Europa por ser considerado una pieza clave de este género musical y una rareza para coleccionistas extranjeros.
En Fictions, destacan los exquisitos arreglos musicales, la complejidad de las composiciones y letras revolucionarias para la época, las cuales derivaban del conocimiento literario de sus integrantes, especialmente de Héctor Sepúlveda (1º guitarra) y Juan Mateo O´Brien (2º guitarra y voz), dentro del stock de grandes canciones destacan, la antes mencionada We can hear the steps; por su discurso trascendentalista y por convertirse en una canción representativa de aquel tiempo ,Oscar Wilde; en donde se defiende el derecho a la integración social del homosexual,Like Jesus wore is own; o como Jesucristo usó el suyo haciendo una clara alusión al conservadurismo de la sociedad chilena “de la época” ante un tema tan burdo como llevar el pelo largo.
Un día de aquellos a través del timeline de twitter, la actriz y cantante Zooey Deschanel, acostumbrada a recomendar bandas o discos diariamente, nombró a una banda de los ‘60 nada más y nada menos que de Uruguay. Eran Los Shakers y su disco de 1966 titulado “Break it All”.
A partir de tal recomendación de la vocalista de She&Him, busque la citada grabación y me sumergí en la historia de una banda, hasta ese momento, para mi desconocida. Es poco lo que se sabe de las bandas de aquellos años en nuestro continente (más allá del rescate que ha emprendido @oscarm_arq en sus artículos sobre bandas chilenas) o de las bandas emblemáticas de los países más cercanos como Argentina o Perú.
La historia de la banda formada en 1963 se entrecruza con la del Rock Argentino, a través de su origen geográfico cercano al Rio de la Plata, donde es considerado por muchos referentes como Spinetta o Charly como una banda de culto, que nació bajo la influencia directa de los 4 de Liverpool, casi como un juego, para luego transformarse en los pioneros del Rock Latinoamericano a partir de su aclamado tercer disco “La Conferencia Secreta Del Toto's Bar” (1968) denominado de manera generalizada como “el Sgt. Peppers del Rio de la Plata” por su psicodelia mezclada con ritmos sudamericanos. Partiendo desde The Beatles, podemos hacer una secuencia de influencias que nos lleva de ida y vuelta al otro hemisferio.
“Ticket to Ride” Original de The Beatles, por Los Shakers.
El disco en cuestión citado por Zooey fue editado en exclusiva para los Estados Unidos, Australia y otros países anglosajones en aquel año, con solo canciones cantadas en ingles a petición de la disquera, a excepción de un cover de los Beatles cantado en español que la banda formada en el año ‘63 realizo para así aumentar su popularidad, ya establecida en el Atlántico, pero que no pasó más allá del Ecuador al rechazar la banda giras por Norteamérica. Aun así, es rescatado por la norteamericana cantante.
También ha sido rescatada en este lado del globo por los ya citados rockeros argentinos CharlyGarcía, en compañía de Pedro Aznar en su disco en conjunto de 1991 titulado “Tango 4” donde hacen el ejercicio al revés de como lo hacen Los Shakers, que llevaron al español la canción de The Beatles, en este caso ellos llevan al español la canción de los uruguayos “Break it All” y la titulan “Rompan con Todo” y tienen el honor de contar en las voces para esta versión, nada más y nada menos que a Roberto Sánchez: Sandro.
"Rompan con Todo”, el homenaje de Charly, Aznar y Sandro.
De Liverpool a Uruguay, de Uruguay a Buenos Aires y a Norteamérica, las influencias iniciadas por The Beatles y que a partir de un simple ejercicio encontramos nexos que nos llevan de vuelta al inicio del post, Zooey Deschanel y su anecdótico tweet, situando a Los Shakers como punto de ‘pivot’ , reconociendo quizás una influencia en su melosa música más cercana al indie con She&Him, pero que también vuelve al origen (“de todo” dirán muchos) de los Fab Four y su cover para “I Should Have Known Better” en clave casi polinésica (?) en su primer disco“Volume One” del año 2008.
El cover de Zooey Deschanel y M. Ward a The Beatles, cerrando el circulo.
Un martes 17 de Septiembre de 1996, poco antes del alba. El Reagrupamiento Operacional Especial coordina en toda la península Itálica el arresto de 70 anarquistas. Se trata de poner término a 15 años de investigaciones infructuosas que tenían por objeto a anarquistas insurreccionalistas.
La técnica es conocida: fabricar "un arrepentido", hacerle denunciar la existencia de una vasta organización subversiva jerarquizada. Después acusar sobre la base de esta creación quimérica a todos aquellos a los que se quiere neutralizar de formar parte. Una vez más, secar el mar para coger a los peces. Incluso cuando no se trata más que de un estanque minúsculo. Y de algunos gobios.
Una "nota informativa del servicio" escapó al Reagrupamiento Operacional Especial en relación a este asunto. Se expone su estrategia. Fundada sobre los principios del general Dalla Chiesa. El Reagrupamiento Operacional Especial es el servicio imperial tipo de contra-insurrección. Trabaja sobre la población. Allí donde una intensidad se produce, allí donde algo ha pasado, él es el "french doctor" de la situación. El que pone, con el pretexto de profilaxis, los cordones sanitarios cuyo objeto es aislar el contagio. Lo que teme, lo dice. En este fragmento lo escribo. Lo que teme, es "el pantano del anonimato político".
El Imperio tiene miedo. El Imperio tiene miedo de que nos volvamos cualquieras. Un medio delimitado, una organización o una comunidad combatiente. No los teme. Pero una constelación expansiva de OKUPAS, de granjas auto-gestionadas, de viviendas colectivas, de reuniones "fine a se atesso", de radios, de técnicas e ideas. El conjunto ligado por una intensa circulación de los cuerpos y de los afectos entre los cuerpos. Ese es otro asunto.
La conspiración de los cuerpos. No de los espíritus críticos, sino de las corporeidades críticas. He ahí lo que el Imperio teme. He ahí lo que lentamente adviene, con el incremento de los flujos, de la defección social. Hay una opacidad inherente al contacto de los cuerpos. Y que no es compatible con el reino Imperial de una luz que ya no ilumina las cosas sino para desintegrarlas. Las zonas de opacidad ofensiva no están por crear. Están ya ahí, en todas las relaciones en las que sobreviene una verdadera puesta en juego de los cuerpos. Lo que hace falta es asumir que tomamos parte en esta opacidad. Y dotarse de los medios de extenderla, de defenderla. Por todas partes donde se llega a desarticular los dispositivos imperiales, a arruinar todo el trabajo cotidiano del Biopoder y del espectáculo para exceptuar de la población una fracción de ciudadanos. Para aislar nuevos "untorelli". En esta indistinción reconquistada se forma espontáneamente un tejido ético autónomo, un plan de consistencia secesionista. Los cuerpos se agregan. Recuperan el aliento. Conspiran. Que tales zonas estén condenadas al aplastamiento militar importa poco. Lo que importa, es cada vez arreglar una vía de retirada bastante segura. Para volverse a agregar en otra parte, más tarde.
Lo que sustentaba el problema de ¿QUÉ HACER? era el mito de la huelga general.
Lo que responde a la pregunta ¿CÓMO HACER? es la práctica de la huelga humana.
La huelga general permitía interpretar que había una explotación limitada en el tiempo y en el espacio, una alineación parcelaria, debido a un enemigo reconocible, por tanto derrotable. La huelga humana responde a una época en la que los límites entre el trabajo y la vida acaban por difuminarse. Donde consumir y sobrevivir, producir "textos subversivos" y precaverse de los efectos más nocivos de la civilización industrial (hacer deporte, el amor, ser padre, o estar con el Prozac)...todo es trabajo.
El Imperio gestiona, digiere, absorbe y reintegra todo lo que vive. Incluso "lo que yo soy", la subjetivación que no desmiento "hic et nunc", todo es productivo.
El Imperio ha puesto todo a trabajar. Idealmente, mi perfil profesional coincidirá con mi propio rostro, incluso sino sonríe. Las muecas del rebelde venden muy bien, después de todo.
Imperio, es decir que los medio de producción se han convertido en medios de control, al mismo tiempo que lo contrario se verificaba.
Imperio significa que de ahora en adelante el momento político domina el momento económico. Y contra esto, la huelga general no puede ya nada.
Lo que hay que oponer al Imperio es la huelga humana. Que nunca ataca las relaciones de producción sin atacar al mismo tiempo las relaciones afectivas que las sostienen. Que socava la economía libidinal inadmisible, restituye el elemento ético - el cómo - reprimido en cada contacto entre los cuerpos neutralizados.
La huelga humana es la huelga que, allí donde se esperaba tal o cual reacción previsible, tal o cual tono apenado o indignado, PREFIERE NO. Se disimula al dispositivo. Lo satura o lo estalla. Se recobra, prefiriendo otra cosa.
Otra cosa que no esta circunscrita en los posibles autorizados por el dispositivo. En la ventanilla de tal o tal servicio social, en las cajas de tal o tal supermercado, en una conversación cortés, en una intervención de la "poli", según la relación de fuerzas; la huelga humana hace consistir el espacio entre los cuerpos, pulveriza el "double bind" en el que están capturados, los conduce a la presencia.
Hay todo un luddismo por inventar, un luddismo de los engranajes humanos que hacen girar el Capital.
En Europa, el feminismo radical ha sido una forma embrionaria de huelga humana. "¡Basta de madres, de mujeres y de hijas, destruyamos las familias!" era una invitación al gesto de romper los encadenamientos previstos, de liberar los posibles comprimidos.
Era un atentado a los comercios afectivos fracasados, a la prostitución ordinaria. Era una llamada a sobrepasar la pareja, como unidad elemental de gestión de la alineación. Llamada a una complicidad. Práctica insostenible sin circulación, sin contagio.
La huelga de las mujeres llamaba implicitamente a la de los hombres y los niños, llamaba a vaciar las fábricas, las escuelas, los despachos y las prisiones, a reinventar para cada situación otra manera de ser, otro cómo.
La Italia de los años 70, era una gigantesca zona de huelga humana. Las auto-reducciones, los atracos, los barrios oKupados, las manifestaciones armadas, las radios libres, los innumerables casos de "Sindrome de Estocolmo", incluso las famosas cartas de Moro detenido, hacia el final, eran prácticas de huelga humana.
Los "estalinistas" hablaban entonces de "irracionalidad difusa", y ya es decir.
Hay autores también en los que se esta todo el tiempo en huelga humana. En Kafka, en Walser o en Michaux, por ejemplo. Adquirir colectivamente es facultad de sacudir las familiaridades. Ese arte de frecuentar en sí mismo al huésped más inquietante.
En la guerra presente, en la que "el reformismo" de urgencia del Capital debe tomar los hábitos del revolucionario para hacerse entender, en la que los combates más "demócratas" , los de las "contracumbres" , recurren a la acción directa, un papel nos esta reservado.
El papel de mártires del orden "democrático" , que golpea preventivamente todo cuerpo que podría golpear. Yo debería dejarme inmovilizar ante un ordenador, mientras las centrales nucleares explotan. debería dejar que se juegue con mis hormonas o a envenenarme. Debería entonar la retórica de la víctima. Porque, está claro, todo el mundo es víctima, también los opresores mismos. Y saborear que una discreta circulación del masoquismo vuelva a dar encanto a la situación.
La huelga humana, hoy, es rechazar jugar el rol de la víctima. Atacar ese rol. Re-apropiarse de la violencia. Arrogarse la impunidad. Hacer comprender a los ciudadanos pasmados que aunque no entren en la guerra están de todos modos. Que allí donde se nos dice que es tal cosa o morir, es siempre en realidad tal cosa y morir.
Así, de huelga humana en huelga humana, propagar la insurrección, donde ya no hay, sino, donde somos todos singularidades cualquieras.
Paul McCartney y su esperada llegada vinieron a remecer el calendario de conciertos de este 2011 luego de una suspensión a fines del año pasado por la imposibilidad de usar el Estadio Nacional, ya que ese día se jugaba un clásico entre azules y blancos. Muchos intelectualoides reclamaron furiosos contra el deporte más masivo, el opio del pueblo o el deporte de los rotos ignorantes, como quieran llamarle.
También vino a remecer los bolsillos, instalando un nuevo estándar en el rango de precios, con un tope de $532.000 pesos en las entradas normales y un pack exclusivo en la venta a través de la web del cantante sobre el millón de pesos. Muchos dirán, claro, es un beatle, es otra categoría. Quizás aquella suspensión del año pasado solo sirvió como investigación de mercado luego de una sospechosa programación el mismo día de un partido que tenia meses de anunciado.
El rango de precios es sin duda exagerado, por donde se le mire, aun cuando exista gente que ya desembolso 4 millones de pesos para presenciar el segundo show de Macca (aquel siútico apodo) en nuestro pais. Ciper recordaba que para aquel primer show del 93 no se completo la capacidad del coloso de Ñuñoa, lo que validaría más la idea de investigación de mercado en 2010.
El mal llamado fanatismo es aprovechado por el mercado, que lo estruja y lo lleva hasta el limite, siempre hay alguien que paga, siempre hay personas que en su afán egoísta encontraran miles de justificaciones a un acto que ellos mismos ensalzan o minimizan de acuerdo al punto de vista. Claro, lo ensalzan y defienden si tu les preguntas si vale la pena: “es un artista de categoría planetaria”, “es un honor que venga a Chile”, “no pasara 2 veces”, etc. O bien lo minimizan si la consulta va por el lado ético, en un país como el nuestro: “que resentido” “na que ver” “no le pongai tanto si es un concierto no mas”.
Y no es el único caso, y no será el ultimo, el mercado sabrá indefinir la calidad de un artista y los precios se igualaran en poco tiempo, dadas las libertades y la pasividad de quienes asisten a las ya instauradas canchas vip, festivales con pre-venta de tickets sin artistas confirmados, con pésimas instalaciones, accesos o sonido. Esto ha ido escalando desde los últimos 10 años en que el concierto de rock masivo se ha ido transformando en un espectáculo clasista y aburguesado, similar a la opera a fines del siglo XIX, donde solo los ‘elegidos’ podían acceder a los exclusivos precios.
Pero como los que escribimos en +ROCK pensamos que ser rockero va mucho más allá de unos buenos audífonos y escuchar los últimos artistas que lance NME, si no que creemos que es un postura de vida, una conciencia común y un espíritu liberador muy lejano a las garras y definiciones que el mercado nos pueda trazar, es que repudiamos este clase de cosas, este aprovechamiento de las productoras que solo pretenden aumentar sus beneficios a costa de una pobre cultura con precios que casi doblan a los de nuestros países vecinos, mas acostumbrados a los grandes espectáculos y también a reclamar frente a los abusos en las calles. Es muy fácil inventar argumentos para pagar los precios que nos diga el mercado, lo difícil es mantener tus principios y dejar de presenciar a uno de tus artistas favoritos. Por eso le decimos a las productoras: I’ll Never Give You My Money!!